Marató de Barcelona 2015: trocito a trocito del elefante

A  pesar de la envidia que me dais los que vais a correr la marató este domingo,  no estaré en la línea de salida. Reconozco que es una sensación extraña en esta época del año el no estar ya de los nervios tras haber visto la línea azul pintada. Será que estoy a 9000km y no la he visto, pero no estoy ciega al run run que se desprende por todas las redes sociales. Big Day is coming!

Sin embargo sí estaré en el maratón, de forma diferente, siguiendo, animando apoyando. Llevo dos años plasmando por escrito lo que en mi primera maratón habían sido muchas notas arrugadas  con bolis de colores y fosfos,   así que dado lo poquito que ha variado el recorrido este año, voy a hacer un refrito de los post anteriores por si a alguien le sirve de ayuda, especialmente a los debutantes o a los foráneos. Este año no lo he corrido entrenando con ese fin, pero los cambios corresponden a zonas por donde suelo entrenar, por tanto, ahí va. Fuerza mental y  fuerza en las piernas para todos!!

Como  la síntesis no es lo mío,  si queréis tener la misma información pero mucho más concreta, clara y directa, no dejéis de pasar por el Blog Maldito, donde David os lo cuenta maravillosamente ( y sin rollo, al grano). Es el Libro Gordo de Petete de la Maratón de Barcelona así que diseccionar sus post y seréis los reyes del mambo.

Al lío.

La salida tiene lugar en la Avn. Maria Cristina. Es en ligera muy ligera bajada. Eso si, para los del cajón de más de 4 horas puede ser una bajada en toda regla cuanto más atrás se salga, pero como no pisas alfombra, no cuenta. Que conste que los que salimos atrás nos hacemos unos cuantos metros de más. Si estás en el cajón de >4h te lo digo ya: el GPS te va a marcar más, seguro. Y no, no está mal medida.

Km 0-1

Giraremos por la plaza de España y tomaremos la calle Creu Coberta que hace ligera bajada hasta la altura del mercado de Hostafrancs más o menos (que os quedará a la izquierda) una vez sobrepasado el mismo, empieza una ligera subida que culmina en la plaza de Sants, más o menos coincidiendo con el km1.

Km 1-2,5

Desde la plaza hasta casi llegar al cruce con Rambla Brasil cae ligeramente de nuevo para empezar a subir un poquito justo antes de cruzar la citada Rambla del Brasil. Así, en ligera pero continua subida hasta pasado el km.2 que será un poquito antes de girar a la derecha por la Avenida Madrid ( el giro más o menos es en el km 2,5).

Km 2,5-4

Una vez en la Avenida Madrid, buenas noticias: todo el tramo que transcurre por esta calle es en ligera bajada, llano cuando se convierte en calle Berlín llegando al km 4.

Km 4-6

Dejaremos la calle Berlín a la altura de Numancia coincidiendo con el km 4 y giraremos a la izquierda para subir por la misma. Son sólo unos 500 metros hasta Travessera de Les Corts, pero para mi ya es una señora subidita. Divisareis arriba a la izquierda la frondosidad de unos árboles. Pues hasta que no se acaben, no termina. La buena noticia es que pasa pronto, así que a girar a la izquierda por Travessera de Les Corts que es ligera bajada hasta cruzar Carlos III, sobrepasaremos el km 5 más o menos a la altura del mercado de Les Corts.

Por esta vía seguiremos rumbo al Camp Nou, el cual no tardaremos en vislumbrar a la derecha, llegando al km 6 justo antes de bordearlo. Esta mañana el tramo del Camp Nou me ha parecido un bajadón de narices, y además, lo he pensado: esto antes no bajaba tanto, no sé, sería que estaba on fire, pero realmente me ha parecido que se notaba bastante.

Km 6-7,5

Nada más girar a la derecha en Aristides Maillol, empieza a subir de nuevo, poco a poco. Este trozo engaña un poco porque parece que ya estamos en la entrada del Campo, y no, hay un trocillo. Dejaremos el Mini Estadi a la izquierda y no dejaremos de subir hasta tener la Pista de Gel a la derecha. Giramos por la Avenida Joan XXIII con un respiro en ligera bajada y llano más o menos hasta pasado el acceso principal al Camp Nou. A partir de allí empieza a subir ligeramente hasta llegar a la Masia, donde giramos a la izquierda y empieza a subir la pendiente un poquito más. Más o menos a la altura del km.7 ( donde termina el paseo de árboles) la pendiente se endurece hasta la Diagonal ( no se pueden llamar duras estas subidas si las comparamos con la Behobia o Nueva York, el rompepiernas desconocido!).

No se, quizás es que ya el cuerpo a esa altura está ya ‘en su salsa’. Pero en cuanto llegas arriba a la Diagonal y dejas el hotel Princesa Sofia a la derecha, las piernas se van solas. Congratulations, acabamos de pasar las peores subidas de la Marató.

la foto (1)

blue line 2012

blue line 2013

blue line 2013

Km 7,5 -9,5

Giramos a la derecha en Diagonal y a soltar piernas, dos kilómetros en ligero descenso que se convierte en bajada en toda regla al pasar l’Illa Diagonal,  este año no cogeremos la bajada directa de Avn. Sarriá, sino que seguiremos unos 300m de bajada no tan pronunciada por la Diagonal y alcanzaremos el  km.9 justo antes de entrar en la plaza Francesc Macià. Allí giraremos en la segunda salida de la rotonda por la calle Urgell, en bajada durante 3 manzanas y giraremos dejando la gasolinera a nuestra derecha para tomar la calle Paris, incorporándonos al recorrido de siempre,  más o menos a la altura del km. 9,5.

Km 9,5-10,5

A través de la calle París, plana en general, con un pelín de subida casi inapreciable alcanzaremos el km 10 más o menos al volver a cruzar la Avn. Josep Tarradellas. Cruzada Tarradellas, Berlin es clara bajada hasta  Numancia. Y al llegar allí, encontraremos el primer punto en el que nos cruzaremos con la carrera y veremos  (yo no, que soy de la zaga) como una gran marea de corredores se dispone a atacar el tramo Numancia hacia arriba. Nosotros a  en la izquierda y para abajo,  hasta casi plaza España. Pero aguantad los caballos, que aún queda mucha carrera!

Km.10,5 -12

Bajamos por Numancia hasta la estación de Sants que nos quedará a la derecha y seguimos recto por la calle Tarragona que es planita en ligera bajada con la visión de la plaza de España y la meta delante, pero no miréis! mirad el centro comercial las Arenas, el cual no llegaremos a bordear porque antes de llegar a él, giraremos a la izquierda por la calle Diputación, un par de manzanas y giro a la derecha por la calle Vilamarí. Una manzana y giramos a la izquierda tomando la Gran Vía, donde empezaremos en ligera bajada y alcanzaremos el km.12.

Kms 12-13

Una manzana desde que entramos en la Gran Vía y alcanzamos el km.12.  En general la Gran Vía hace bajada, tengo la teoría de que sube un pelín entre Urgell y Muntaner, vuelve a bajar hasta Balmes donde vuelve a subir muy ligeramente hasta Rambla.

Km 13-15

Abandonaremos la Gran Vía casi llegando al km. 14  y giraremos a la izquierda tomando el emblemático Paseo de Gracia, que por cierto, es una zona muy animada ya que confluyen los animadores con los guiris despistados ‘yo pasaba por aquí’. Más vale. Es absolutamente todo en subida. Empieza suavecito y a la altura de la calle Aragón ( con la casa Batlló a la izquierda) empieza a rascar hasta el final, en la calle Roselló, que tomaremos a la derecha, dando un poco de tregua con un tramo llano y llegaremos al km.15 más o menos a la altura de la casa de les Puntxes ( cruzada la Diagonal).

Km. 15-16,5

Buenas noticias, Roselló es prácticamente todo en bajada. Del 15 al 16 seguiremos en la calle Roselló, con una suave elevación pasado el Paseo Sant Joan, a la altura de la calle Roger de Flor hasta Sicilia, donde volvemos a la ligera bajada que se convierte en bajada en toda regla al girar y coger Sardenya al pasar el km 16.

Llegamos a uno de los tramos que, aunque muy corto, más me gusta de la Marató. Además de ser en bajada, claro,  jeje, la sensación de pasar corriendo delante de la Sagrada Familia es una pasada. Me encanta.  Al loro justo en el cruce con Mallorca a la derecha que hay fotógrafos ‘oficiales’ agachaditos, así que mirad y ‘dientes, dientes’, como si estuvierais paseando Miss Daisy.

En el siguiente cruce dejaremos Sardenya y giraremos a la izquierda para coger Valencia.

Km 16,5-18

Este casi kilómetro y medio discurre enteramente en bajada por la calle Valencia, siendo un poco más pronunciado justo al final antes de girar a la izquierda y empezar el ‘ataque a la Meridiana’. En la calle Valencia, al pasar por el parquecito a la derecha (lado mar) cruce de la calle Enamorats y Rogent, encontramos un rincón que me pareció precioso y, que si estáis entrenando, merece la pena contemplar.


la foto (47)

km.18-22

De Valencia a Fabra i Puig: la carrera de las estaciones de Metro

El tramo ‘Meridiana’ comienza unos 200m antes de llegar al 18 y acaba unos 400m después de pasar el 22.  Para mí,  junto con el tramo de Diagonal Forum-Glories-Forum, es de lo peor de la Marató. Básicamente porque es ir y volver por un sitio que no es especialmente bonito ni animado, parece que vas en subida todo el rato ( si, ya, luego baja, ya,  pero hay que subir primero y no ves el final) y la agonía se hace mayor  mientras subes y ves como bajan los del otro lado.  En este tramo quizás se hace menos durete porque vas con la ilusión de que ya estás casi en la Media Maratón, y en el del Forum… de que ya estás casi en el temido ‘muro’. No mola.

En cualquier caso, estos tramos hay que afrontarlos con un par, hay que pasarlos, pues hay que pasarlos. Cómo? Personalmente con la técnica micro-gincana, vamos,  superando ‘etapitas’.

Desde que tomamos la Meridiana  hasta la calle Navas de Tolosa:  sube,  a ver, que no es subir al Castillo de Monjüic, pero ya llevamos nuestros kilometricos encima  y plano, plano no es. Y tienes la sensación de que toda la Meridiana sube y que te quedan por lo menos dos kilómetros más así, pues no, que no cunda el pánico. Que no. Os recomiendo para los que no conozcáis la zona que os guiéis por las paradas de metro que quedan a la derecha. Digamos que este tramo iría entre Clot y Navas. Calculo que será poco más de medio kilómetro.

De Navas a Felip II (Sagrera): baja, o lo parece, las piernas lo notan, y va tirando a llano. Desde allí se visualiza a lo lejos, el Hipercor. Primera aproximación a ‘ver la luz al final del tunel’. Otro poco más de medio kilómetro. De metro Navas a metro Sagrera.

De Felip II (Sagrera) a Fabra i Puig: Vuelve a subir, pero más suave que la principio y ahora ya vemos el Hipercor más cerquita. Pero aviso, cuanto más se acerca el Hipercor, más sube. Eso sí, pasado ( nos queda a la derecha) ya empieza la bajadita otra vez hasta Fabra i Puig. Metro Sagrera a Metro Fabra i Puig.

De Fabra i Puig a Meridiana de nuevo: Encontraremos el avituallamiento del km.20. justo antes de girar a Fabra i Puig, tramo muy corto, de unos 100m, pero bajada, giramos y cogemos Concepción Arenal, que sube otra vez pero muy poquito hasta volver a meternos en la Meridiana.

De Meridiana a Valencia.

Pues bien, es deshacer todo el camino recorrido, ahora somos nosotros los que vamos felices y orgullosos mirando el careto de pena de los que suben.Y pensareis… ‘bueno, pero ya llegará  el trozo de antes de bajada-llano, ahora será subida’, pues no.  Ese tramo es uno de los que yo denomino ‘bajada espejismo’, que son aquellos tramos donde los cojas en el sentido que los cojas siempre parece que bajas ( en el de Diagonal chungo también es así jeje). Así que amigos, en cuanto volváis a coger Meridiana, apretando para abajo. Hasta dentro de un buen rato.

Al loro al llegar a la calle Garcilaso, lo sabréis por el crono y el tinglado musical que nos recuerda que hemos alcanzado el medio maratón!! Poned vuestras mejores sonrisas porque os está grabando la cámara oficial :).

Nota para los zagueros: este tramo es un poco Mordor, con seguridad os vais a cruzar con la comitiva escoba que sube, y no coche, no, comitiva. Porque van coches, ambulancias y hasta un autocar recogiendo peña… En 2013  los pille justo antes de girar a Valencia en pleno ataque del hombre del mazo, vamos, una fiesta. Pero no queda otra que mirar hacia delante. Siempre adelante Bonaparte, que vamos tarde.

Km. 22 a 23

Transcurre por la calle Valencia de nuevo y seguimos en bajada. Sólo hay una mini cuestecita de unos 50m de nada a la altura del cruce con Navas que parece que sube más cuando lo divisas de lo que realmente es. Y entonces veréis a la izquierda al ‘mítico’ Puente de Calatrava, por el cual se pasaba en ediciones anteriores, y que sinceramente, mejor si lo evitamos, que es de esos tramos cortos de repechón y luego bajadón que te suben las pulsaciones gratuitamente.

la foto (45)km 23-24,5

Cuando alcancemos el Puente de Calatrava, dejaremos el km 23 atrás y la calle  Valencia transformada en Huelva al girar en Bac de Roda. Seguimos bajando. Justo antes de coger de nuevo la Gran Vía hay un repechón de esos chachis, muy muy corto, de unos 100m,  pero preparad piernas de ataque vertical. Entramos en la Gran Vía y correremos por el carril lateral durante aproximadamente un kilómetro. Interés, animación  y vistas: ninguno, hay que pasarlo y al menos es totalmente llano.

Km  24,5-26

Dejamos la Gran Vía atrás y giramos a la derecha por Rambla del Prim. Todo recto, en bajada  hasta el Forum. Seguiremos con la tónica de no encontrar ni a Cristofer, aunque es más agradecido que el tramo de Gran Vía; hay que pensar que es poco trozo, en total los dos desiertos inanimados no suman más de dos kilómetros y medio.

Y llegamos al final de Rambla Prim, alcanzando el km. 26 y aunque ahora ya iréis un poco más j*****s, eso es así, pero  no perdáis la sonrisa, porque al pisar la alfombra…os vuelven a grabar en vídeo.

Llevamos ya muchos kilómetros encima, y a pesar que  en general es bastante llano, es donde el maratón empieza a pasar cuentas con nosotros. Así que con calma, pensando que cada vez queda menos, echad mano de todas vuestras estratagemas mentales para engañar a vuestras piernas y al hombre del mazo que puede aparecer en cualquier momento.

Km 26-31

Empieza el tramo eterno, los días no vividos. Ves los 5km que tienes por delante con la torre Agbar al fondo presidiendo y siempre está igual de lejos, no llega nunca. Tras una variación el pasado año, volvemos al recorrido anterior de Diagonal arriba-Diagonal abajo enterito. Eso significa entre otras cosas volver a cruzarte con aquellos que iban tan sonrientes en el cruce de Meridiana porque acababan de pasar la media. Y ahora, ya no sonríen. Se vislumbran las caras de pre-sufrimiento porque están más cerca que tú de toparse con el temido muro. O no. Pero tú, tranquilidad, ya te llegará el turno. O no.

Al igual que en Meridiana, sufrimos el efecto óptico de que siempre vamos hacia abajo. Bueno, casi. Llegado al final de la Rambla del Prim giramos en Diagonal sentido Llobregat y ya vemos a la torre presidenta, avituallamiento de los grandes y ostras, mmm, bajadita. Pues no, lo parece pero es llano.  Y todo el rato así hasta pasar  el km.28,  llegando ya al centro comercial Glorias parece que sube. Pues si, esta vez si sube de verdad, progresivo pero sube ligero hasta que finaliza el centro comercial donde giraremos y volveremos por el carril contrario.

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Ligera bajada y ahora psicológicamente ya no ves la torre  y encima parece todo bajada, que más se puede pedir. Ahora somos nosotros los que vamos camino del murodero, pero cuando estás en este lado, sólo miras a la izquierda para, que narices, animarte.

Y llegando al centro comercial Diagonal Mar, encontraremos el avituallamiento ‘El Corte Inglés’ que ya comenté en el post de las esponjas. Este año nuevamente,  con la medida de Lleva tu esponja tu mismo con tu mecanismo los últimos no tendrán que sortear la catedral del campo de minas.

Y repostando de todo, alcanzaremos el km. 31.

Km 31-34 The Wall¿?

Giramos en la plaza Llevant pasado el 31 y encaramos Taulat y al cruzar Josep Pla, el recorrido a los que habéis hecho la Mitja de Barcelona os será familiar, ya que es exactamente el mismo hasta Pujades (km 36).

Este tramo es el más temido por los maratonianos. El más temido porque aquí es donde nos encontramos El ‘muro’. Y no estará Jon Nieve para defenderlo;  tenemos que salir solitos a defendernos de los ataques de los caminantes blancos, dementores, boicoteadores y hombre/s del mazo que, aliados del desgaste físico acumulado, pueden atacarnos y hundirnos en la miseria.

¿ Cómo superar el muro ? No soy una experta y ni estoy capacitada para dar consejos nutricionales, simplemente recomiendo lo que me recomendaron a mi, que básicamente es ir reponiendo glucógeno durante toda la carrera ( geles, barritas, gominolas … lo que os vaya mejor), lo que ayudará también psicológicamente a pensar que estáis preparados y no tiene porque pasar nada ni flojear. Y mentalmente, crearos un mantra de autoexpulsión inmediata de pensamientos boicoteadores e intentad ser positivos, proyectando que queda poco, que es poco más de un 10k (traducidlo a tiempo y ese tiempo a referencias de los entrenos u otras carreras) y sin daos cuenta estaréis en el 35. A mi una cosa que me suele funcionar es repasar mentalmente el recorrido ya hecho, desde Plaza de España, la vuelta que ya hemos dado, y lo poco que queda en el mapa global de la ciudad.

Este tramo discurre como decía por Taulat hasta Selva de Mar, donde giraremos a la izquierda, ligera subida unos 100m y vuelta a la derecha para tomar el Passeig de García Fària ( en este punto el año pasado había ‘aspersores’ refrescantes debido al calor que hizo ese día) y con el giro llegamos al 32 (aquí la peña recorta de-lo-lindo). Un kilómetro aproximadamente después en linea recta y llano, giraremos por el puentecillo que cruza la Ronda del Litoral. Es un puentecillo mamón, no te lo esperas, subida de golpe, corta, pero de las que rascan. Eso sí, una vez llegado arriba, volvemos al llano durante otro kilómetro ( del 33 al 34) con una de las mejores vistas de Barcelona, el mar.  Pese al calor que pueda hacer allí, la falta de animación ( en mi caso y a mis horas calor no, lo siguiente, gente cruzando con carritos, patinadores/ciclistas a sus anchas dentro del circuito de la carrera etc.) y si toca día ventoso, el viento… es un tramo para mirar a tu alrededor y disfrutar. Y los que soléis entrenar por esta zona, vamos que no es ni 10 minutos del calentamiento de cualquier día!

Km 34-36,5

Dejaremos el litoral pasado el km 34 más o menos a la altura del edificio cilindro de la AEMET y cruzaremos a la derecha tomando Arquitecte Sert con una ligera subida y volveremos a girar, esta vez a la izquierda para tomar Salvador Espriu, ligera bajada y llano hasta Marina. A unos 400 m encontraremos el km 35 y unos 400m después, un pelín en subida pero muy poco apreciable, giraremos a la izquierda para coger Pujades en linea recta llana hasta llegar al paseo Lluis Companys y alcanzar el km 36.

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La visión del Arco del Triunfo ante nosotros es tan emocionante que ni os vais a dar cuenta de que ese trozo sube mogollón. A ver, para lo que llevamos en los km anteriores desde la media, pues si, pero como os decía esos 400m son el preámbulo de lo que muchos consideramos uno de los momentos mágicos de la marató de Barcelona, pasar corriendo por debajo del arco, al que llegas en paseillo lleno de gente animando a los lados ( si, a mis horas aquí aun quedan). Disfrutadlo por favor, pasad despacito :)

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Km 36,5 -39,5

Pues una vez dejado atrás el momento mágico Arco de Triunfo… tomamos Ronda Sant Pere a la izquierda y seguimos subiendo ligeramente medio km más hasta alcanzar el 37 más o menos a la altura de la plaza Urquinaona.  Este tramo es un poco ‘soseras’, de transición, pensad que en seguida estáis en El Corte Inglés  y allí empieza la ‘fiesta’. Y no queda nada! un 5k!

Giramos a la izquierda en plaza Catalunya empieza la bajada y la gran animación. Una vez tomamos Portal del Angel el paseillo se estrecha y realmente es muy emocionante.

Llegamos a la Catedral, km 38 y nos encontramos uno de los avituallamientos más emblemático, el de los Corredors.cat, pura alegría. Giraremos a la derecha en Via Laietana que sigue en bajada pero parece más de lo que realmente es, sobre todo en el tramo final. Así que terminaremos Via Laietana en Correos y giraremos a la derecha para coger el paseo Colón, todo llanito. Aproximadamente a la altura del km 39,5 nos encontraremos en la rotonda presidida por la estatura del señor descubridor. Nervios. Ya queda poco. Muy poco.

Km 39,5-42

Dejado atrás Colón y se acerca la recta final. Si señores, entramos en el Paralelo y este año, vuelve entero. Estamos a  2,5 Km  de nuestro objetivo. Empieza la fiesta. Hasta el fin de la muralla, llanito. Empieza a subir un poquito hasta el Apolo (a la izquierda) donde alcanzaréis el kilómetro 40. Un poco de llano nuevamente hasta Urgell. A partir de allí, empieza a subir progresivamente. Empieza ‘la escalada’. The Walking Dead avenue. Y la plaza de España al fondo que no llega nunca.

Gasolinera a la derecha, kilómetro 41. Las malas noticias es que lo que pensabas que subía hasta ahora, era el calentamiento. Ahora empieza la subida de verdad. Las buenas noticias es que es sólo un kilómetro. Realmente, no sube tanto, es todo mental y las piernas que llevan 41 km encima. No pienses en distancia, piensa en tiempo: 5′ y se acabó, 4, 6, 7 o los que sean.

Km42-42,195

km 42:  La curva de plaza España, muchísima animación y emoción. Y las torres Venecianas. Ya casi está de verdad. Y ahí estás, cruzando las Torres Venecianas, ya ves el crono, los arcos interminables, las alfombras. Oyes a tus amigos gritar en los laterales y entras saludando como una Infanta y en ese momento, en ese momento … yo prefiero entrar a cámara lenta. Retener el momento, disfrutarlo, entrar visualizándolo todo para recordarlo siempre. Cruzar la meta, el final, estallido del llanto contenido durante los últimos metros.  Durante kilómetros y meses de entreno. Como la primera ninguna pero siempre se trata un momento mágico y único.

Y hasta aquí hemos llegado. Por ahora. Os deseo mucha fuerza mental y piernas a aquellos que la correréis este año ( sobre todo a los debutantes). Os dejo como siempre, mi mantra para los malos, y los buenos momentos:

No retreat, no surrender. That is Spartan law

-Leónidas-

Lo que el viento se llevó: Maratón de Nueva York 2014

6:00h Suena el despertador, me levanto y mientras empiezo a vestirme para ‘la gala’ enciendo la tele. Una reportera de FOX la va a correr y ya está en la salida, en  Fort Wadsworth,  Stanten Island.  La tía está envuelta en ropa y casi no se la oye de las ráfagas de viento. No paran de decir que hoy será un día de extraordinario viento. Vale, bieeen, yo que venía tan contenta por correr con frío, no contaba con esa posibilidad. Tras la semana de Lanzarote, tenía muy claro que viento es tan enemigo como Lorenzo. Me desanimé un poco pero pensé, bueno, ya está, da igual, estoy aquí y haré lo que pueda. Qué más da, vas a correr el Maratón de Nueva York. Concéntrate en eso y Adelante Bonaparte, que vamos tarde.

Relleno la bolsa oficial [si, la bolsa oficial porque no puedes entrar en el ‘fuerte’ con cualquier mochila o bolsa, tiene que ser una transparente que te dan en la feria del corredor] con plátanos e isotónica y tras pasar por el desayuno mierder del hotel donde pegué un sorbo a un café aguachurri y a un bagel, me fuí para el metro prácticamente en ayunas. Con el tiempo que tenía hasta la salida y sabedora de la cantidad de avituallamiento que hay en la salida, no era necesario forzar la ingesta de nada a esas horas en las que mi estómago no estaba cerrado, lo siguiente.

6:40h Aquí estamos, esperando el metro.

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En el andén me siento al lado de una chica que también está sola y claramente, va a correr. Entramos al metro y ella se sienta a mi lado. Finalmente empezamos a hablar, se llama Jaquie y es canadiense, ha venido con una amiga que tenía la salida antes. Así que el rato en metro vamos charlando, ella está preocupada por ir en dirección correcta. La tranquilizo, hice este mismo recorrido ayer. Tenemos el mismo horario de ferry así que decidimos ir juntas.

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7: 15h  Llegamos a South Ferry Whitehall y aquello está llenísimo de gente, a diferencia del día anterior no llueve pero hace un frío polar.

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Le dejo mis cosas a Jaquie y me voy a por un café, que ya es hora. La gente se va posicionando de forma borreguil cada vez que se abre una puerta para embarcar, van saliendo los ferries y la gente se mueve de un lado a otro. Nosotras no. Mientras todos corren hacia una puerta, dejan la otra libre. Se van alternando pardillos! Así que nos colocamos con facilidad en primera fila para embarcar en el siguiente. Por cierto, nadie valida que cojas el ferry que te toca, así que si vas antes o después, no pasa nada.

Una vez en el ferry, cogemos posición pero rápidamente perderemos las vistas por la cantidad de corredores por todas partes pero aún así, pude hacer alguna foto…

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Durante el trayecto en ferry, los voluntarios se iban paseando comprobando que nadie llevara ninguna bolsa ‘no oficial’.

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8:15h Después de un gélido trayecto de unos 30′, llegamos a Stanten Island. Salimos del ferry en bandada y nuevamente ondonadas de corredores buscando la salida y el camino hasta los buses lanzadera que nos llevarán a la salida.

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Unos 15′ haciendo fila desde la salida de la terminal del ferry hasta subir al autobus con un viento huracanado que empieza a ser premonitorio de lo que va a ser el día.

8.30h nos montamos en el autobús, última etapa para empezar! Media hora de trayecto hasta Fort Wadsworth, el fuerte, vamos.  Empezamos con los controles de seguridad.

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9:15h una vez pasados los controles, hay una especie de cruce donde los voluntarios te indican según tu color de dorsal, cual es tu zona de espera. Hay 3 grupos para cada salida: azul, verde y naranaja. Y en cada salida hay 6 cajones. La ultraorganización! Topamos con una señora muy simpática que resulta que es de SITGES! y lleva mil años en los EEUU casada con un americano, más maja y que tranquila me quedo de que he entendido absolutamente todas las indicaciones jejeje

Jaquie y yo no teníamos el mismo cajón pues ella salía 15′ antes que yo pero sí el mismo color, así que pudimos estar acompañándonos hasta el final, porque era un poco esa sensación de ir al paredón como nunca. Fuimos repasando los puestos de avituallamiento… café, bagels, fruta, agua, isotónica…hasta geles regalaban.

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Cuando faltaba media hora para su salida, Jaquie se fue y me quede dando vueltas por no estar parada porque era totalmente imposible permanecer estático en ninguna parte. Finalmente me dirigí a la única carpa para colocarme el dorsal, y como ya sólo quedábamos los de la última ola, estaba un poco más habitable, por decir algo. Os juro que vi gente con mono de esquí completo. Gente durmiendo en sacos en el suelo. Increíble.

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10.15h qué aburrimiento, qué frío… van a abrir los cajones, me voy para allí. Unas cuantas veces al baño, que el frío es lo que tiene.

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10.40h Por fin abren el cajón! Venga me voy a colocar por delante a ver si encuentro un hueco entre gentío para no congelarme.

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 10.45h Bueno, va siendo hora de quitarme ropa, forro polar y mallas largas  (MALDITA LA HORA) al montón de la ropa para la Charity. El gorro no, el gorro ya lo tiraré luego que por ahora no sobra. De hecho el gorro llegará conmigo hasta el hotel sin menearse, pero eso en ese momento, no lo sabía.

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De repente la gente se empieza a mover, ostras que me meo otra vez, en pleno cajón con la gente en movimiento entro corriendo a un lavabo portátil. Salgo y empiezo a trotar hacia adelante. No tengo muy claro exactamente cuando hay que empezar a correr de verdad porque hay tanta gente y no se ve ningún arco…

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Pero hay una seña inequívoca de que la carrera está empezando: Frank está cantando. Así que nena, empieza a mover el cuerpo aunque lo tengas petrificado!

10:55h Empieza el mambo! GO!

Encaramos el mítico Verrazano-Narrows bridge, sabía que era en subida, pero Madre del Amor Hermoso! Como pica para empezar así en frío, y nunca mejor dicho. Voy subiendo a 7 constante y muy cómoda así que voy sonriendo y feliz, a pesar del fuerte viento que te desplaza, y que como está todo abarrotado de corredores, es bastante incómodo. El puente tiene forma de v invertida y une Staten Island con Brooklyn, son casi 2 millas de puente.

Pues bien, poco después de llegar al punto más alto, al empezar a bajar y a soltar piernas, la periostitis empieza a atacar. Intento no pensar pero sigue doliendo, mucho. Hasta el punto que decido caminar y ni caminando en bajada se pasa. Me veo en medio del puente parada estirando, llorando a moco tendido pensando que no puede ser posible, no me puede estar pasando esto. Estoy en el maratón de NY y ahora mismo no puedo dar un paso.

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Sigo estirando, me pongo muy nerviosa y decido ponerme a caminar y me digo, camina, a ver si se pasa y si no se pasa pues tiras hasta que te echen, pero tu de aquí no sales.

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Al terminar el puente y llegar a Bay Ridge en Brooklyn, intento correr de nuevo, pero el dolor no se va. Vuelvo a caminar, llorando y mirando hacia atrás. La calle es muy ancha y los edificios muy bajos, así que no nos protege del fuerte viento, que sigue desplazando lateralmente. Por suerte hay tanta gente que ni siquiera se ve el final de la carrera. Este primer tramo de Brooklyn, la calle 92  no está excesivamente animada y todavía las 3 salidas vamos por caminos diferentes: unos por el carril izquierdo del puente, otros por el derecho, y los terceros por debajo del puente.

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Y así transcurren los 5 primeros kilómetros, los más largos de la historia porque si mal no recuerdo fueron 44 minutos hasta llegar a la 4 ave de Brooklyn. Los más largos de la historia, hasta ese momento, claro. En el avituallamiento se me ocurrió una idea de bombero: pedí permiso para apoyar la pierna en una mesa y tirarme dos o tres vasos de agua helada por encima. Y bueno, parece que funcionó!

Más animada empecé a correr y pude seguir hasta el km 10 sin parar, haciendo el siguiente parcial en 36′.  5 kilómetros en línea recta en ligero sube-baja por la misma 4 avenida, con el viento dando por saco pero parece que va dando treguas. La verdad es que aunque había mucha animación, es un poco aburrido todo el rato en línea recta. Entre el viento frío, los nervios y el mal rato pasado no acababa de encontrarme a gusto.

Llegando al 10 aparentemente recuperada,  se empieza a notar más animación en la calle, no en vano nos estamos adentrando el corazón de Brooklyn.

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Del kilómetro 10 al 15 creo que fue el mejor parcial de toda la carrera, en todos los sentidos. Había salido el sol y aunque no podía prescindir del gorro, si empezaba a sobrarme el cortavientos, la calle se estrecha y las 3 olas se unen por tanto, el viento da tregua; me encontraba bien de piernas y fresca y sin duda es el mejor tramo de animación, Lafayette Avenue. Y para muestra un botón, discupad el movimiento de cámara, es lo que tiene grabar corriendo :) La calle sube pero la gente te lleva! El mejor recuerdo, el rato en el que disfruté como una enana.

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A partir del kilómetro 15 y hasta casi el medio maratón, la carrera transcurre por el Brooklyn más moderno, Williamsburg, en concreto lo atraviesa por Bedford Avenue hasta dejarnos a las puertas de Queens.

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Como podéis ver, gran animación y la clásica estampa que siempre nos encontramos los corredores del último cajón en los avituallamientos, el campo de minas. Los avituallamientos son una pasada, a dos lados, con multitud de voluntarios envueltos en chubasqueros verdes, hay un primer grupo que te ofrecen vaso en mano y gritan: Gueitoureid, Gueitoureid ( Gatorade) y al siguiente grupo, todos gritan: Guara, guara (Water). Muy organizado y voluminoso todo.

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Y arropados por los modernos de Williamsburg, que mientras los veía, algunos sentados en las escaleras de casa en grupo tocando incluso con trombón, pensaba: modernos de Barcelona, estáis a años luz de la modernidad jajaja, entramos en Queens.

Voy mirando el reloj aunque hace muchos kilómetros que me he olvidado de marca ni objetivo ni nada, ahora estoy bien así que vamos a seguir así, mientras dure.

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Y paso por el kilómetro 20 y se acerca el punto del medio maratón. Por ahora parece que el viento es sólo un mal recuerdo. Inocente.

El arco de la media maratón está en el pie de otro puente, con el que no contaba pues pensaba que no había ninguno hasta el temido QueensBoro Bridge en el km 24. Se trata del Pulaski Bridge, un puente que te introduce en Long Island (Queens) y no es nada despreciable, al loro con la elevación así gratuita. Después de venir de un tramo relativamente sencillo en cuanto a elevación y a cubierto, te plantas en otro puente en V, descubierto. Y el viento no se había ido, no. Sólo nos estaba esperando con ganas en el siguiente puente.

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Vuelve el viento, vuelve el frío y por primera vez en la vida, la periostitis vuelve! No me lo puedo creer, pero si llevo 21 km. Supongo que volví a coger frío, no se. Al terminar el puente, tuve que parar al baño con cola incluida y aproveché para colocarme el cortavientos de nuevo, esta vez por debajo de las camisetas.

Atravesamos la última parte de Queens, Vernon Boulevard, y nos dirigimos al QueensBoro Bridge. Voy mal otra vez, he perdido el ritmo y el último puente me ha fundido los tibiales.

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Antes de entrar al puente, los voluntarios del avituallamiento nos gritan: coged, coged que es el último avituallamiento antes del puente. Eso me mosquea. Y de repente, entramos al puente y resulta que no vamos por arriba, esta vez, por dentro. Buf. Poco se habla de los puentes de Nueva York, esos son los auténticos hombres del mazo. Todos suben, sin un alma animando, ni avituallamiento, ni nada, sólo tu y el viento. Y tu hombre del mazo saludando.

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Una milla y media, dos kilómetros y medio por dentro de ese agujero, en subida y con el viento concentrado entre los ventanales. Ahí si me dije, que sea lo que Dios quiera, ya me da igual todo, sólo quiero llegar. Sales del puente por una especie de salida en caracol, con lo cual de golpe te embalas y apareces en la Avenida 1. La larga, ancha y fría, avenida 1. Durante 4 millas. Del kilómetro 26 al 32. Lo que viene a ser, el murito. El cuarto, por lo menos.

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Este tramo del Upper West Side es uno de los más duros para mí,  pero también tengo recuerdos muy bonitos del mismo. Todo el mundo es choca-manitas: jóvenes, viejos, niños, padres… todos ponen las manitas. Niños repartiendo fruta. Se acercó un niño a ofrecerme un plátano que me vino como agua de mayo y se lo cogí super agradecida, pues el niño se fue gritando y saltando todo emocionado, contándole a su madre que se lo habían cogido.

Segundo recuerdo para siempre, llegando ya a la parte superior, en Harlem, un coro cantando The Eye of The Tiger, piel de gallina. No pude evitar grabarlo. En ese momento iba ultrajodida.

Y el tercero, en mi hundimiento total, arrastrándome como una gusana, el viento otra vez a tope y como ya no había sol, estaba helado. Iba tiritando y con los dientes rechinando, quizás debería haber abandonado, pero no hemos hecho tantos kilómetros, entrenando y volando para darnos la vuelta en el 30. NO. En ese momento, se me acerca un anciano negro, de película de Harlem de verdad, se pone a caminar a mi lado, me tiende el brazo y me pregunta si necesito algo, si quiero agua con una sonrisa amable que de verdad, me llegó al corazón. Me eché a llorar y le dije que muchas gracias, que estaba bien, que sólo era el frío y que lo único que necesitaba era llegar a meta. La maratón es también estos momentos, que se te quedan grabados a fuego mucho más que el sufrimiento. El sufrimiento se olvida, pero el que te tiende la mano en un momento así, se queda para siempre.

Llegando al Bronx siento que ya no puedo más. Un amigo me dijo que si me encontraba muy jodida, no dudara en llamar. Me sentía muy sola y desesperada, así que le envié un SMS con una palabra: Llama. Y llamó, en ese momento, solté sapos y culebras, lloré, me desahogué en voz alta e incluso llegué a decir, a tomar por saco NYC, que no valía la pena tanto sufrir, que si no estaba hipotérmica, poco me faltaba. Me calmó, dio ánimos, y me dijo la frase mágica: ‘va, tranquila, que aún puedes conseguirlo’. Y yo: qué?? el qué? si voy a terminar por mis webs. ‘Hacerla por debajo de las 6h’.

En ese momento fue como un jarro de agua helada, más de lo que ya estaba. Qué, qué?? Con todas las penurias, tibiales, vientos y tiritamientos, teniendo en cuenta que iba todo el rato rodeada de gente, se me había ido por completo la olla respecto al tiempo. Cómo voy de pasada? ’12 minutos según la previsión’. Buala no puede seeer, no puede ser. Cuelgo. En marcha, oh que bien, otro puente de m…. en subida. Willis Avenue Bridge. El cuarto en el kim 32, olé. Lo peor es que pensaba que era el último, y aún quedaba otro :(

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Nos metemos en el Bronx y solo voy pensando como leches voy a hacer 10km en el estado de congelamiento, de piernas especialmente, que llevo.

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En esos momentos sigo hundida en la miseria y sin saber muy bien qué estoy haciendo, sólo pienso que tengo mucho frío y que quiero llegar.

Y llego por fin al último puente, el de la 138 st, como no hemos dejado el viento de lado desde el último puente, es simplemente, más de lo mismo.

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Atravesado el puente, entramos en Manhattan, y la agonía sigue porque intento apretar pero el cuerpo no me da para más.

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Y entramos por fin en la 5ª avenida, se me hace eterna, me voy arrastrando hasta el punto que un punto de animación estaban unos djs pinchando Jump Around de House of Pain, con lo que me gusta, en lugar de alegrarme, pasé corriendo y gritando como el niño de Donde residen los monstruos y moviendo los brazos como Phoebe y Rachel en el capítulo que corren como niñas por el parque en Central Park. Desquicie total.

Me digo, Mon, como no llegues pronto, acabas en el psiquiátrico! Así que en cuanto llegamos al Guggenheim, que ni lo ví, pero creo que era justo allí donde entra en el parque me dije: hasta meta y no pares, no pienses y corre lo que puedas porque cuando llegues esto se acabará.

Así que tal y como entré en el parque, no se donde saqué las fuerzas, bueno sí, de ver que ya quedaba poco y de que dentro del parque, a pesar de la montaña rusa de los últimos 3 kilómetros, no soplaba el viento y se estaba más resguardado, me puse a correr. Ni fotos, ni mirar nada, ni coger agua, nada. Modo tunel on de corre, que llegas, corre que llegas, y puedes hacerlo por debajo de las 6h.

Entré por Central Park Sur y cogí la curva de entrada a la salida como si estuviera haciendo series, sólo me faltaba bracear para apartar gente del medio, y cuando encaré la pequeña cuesta final y vi el arco de llegada no me lo podía creer. Crucé la meta en 5h59’22” y tal y como llegué, me paré en seco y me eché a llorar. No se si de rabia, de emoción, de frío o qué. Ni en ese momento una gota de sudar. Temblando recogí la medalla y me hice unas fotos.

Había hasta un fotocall y un montón de fotógrafos. Un chico con una cámara de video me preguntó si podía contestar a unas preguntas, que estaba rodando un documental. Estaba tan aturdida que le dije si, vale y cuando me preguntó qué tal me ha ido, me puse a explicarle lo dura que había sido entre lágrimas jajajaja.

Al cabo de unos metros  me dan la bolsa con el avituallamiento, estos yankies saben mucho de organización pero de nutrición está claro que no. Una barrita powerbar como una piedra y una manzana. Me comí la manzana y bebí un poco de agua.

Otra de las elecciones que debes hacer 6 meses antes de correr, además del modo de transporte a la salida, es cómo vas a gestionar el tema llegada. Hay dos opciones:

1. Dejar tus cosas en el guardarropa en Staten Island y ellos te lo llevan a Central Park

2. No dejar nada y en la llegada te dan un poncho muy calentito y molón.

Si estás alojado en Manhattan, en mi opinión,  la opción 2 es sin duda ‘la opción’. El guardarropa cierra mucho antes de tu salida, por lo tanto te tienes que llevar ropa vieja igualmente para aguantar hasta la salida. Además en meta, los del poncho salen antes. Yo escogí está opción y tardé más de media hora en conseguir el poncho y abandonar el recinto. No quiero pensar cuanto tardaron los pobres del guardarropa pero la organización ya te dice que de 45′ a una hora.

Caminando como las muñecas de famosa, no por los dolores sino por el frío, envuelta en la manta térmica que nos habían dado nada más cruzar la meta, no veo el final a la agonía. Creo que este momento final hasta llegar al hotel me ha marcado bastante, y de hecho hace que tenga un recuerdo de la llegada, agridulce. Tras haber transcurrido más de media hora desde que crucé meta, consigo que me den el ansiado poncho, muy calentito la verdad. Pero yo sigo llorando sin parar. La gente me pregunta si estoy bien, y les digo que si, que sólo tengo frío y no puedo parar de llorar. Por un momento me planteo entrar al hospital de campaña para que me den algo porque no es normal estar como estoy. Al final me digo, tira o no llegarás nunca al hotel.

Y tras el maratón para llegar a Staten Island, el maratón por las calles de Nueva York, llega el maratón para llegar al hotel. Manhattan colapsado, ni un taxi libre. No tengo ni idea de donde está el metro y no se ni dónde ir. Voy envuelta con la manta términa en los pies y el poncho por arriba, vamos que parezco un plátano azul caminando con pasitos encorvada tiritando y llorando. La pena. Ahora me rio de la imagen, pero creo que en pocos momentos de mi vida me he sentido más perdida y desesperada. Les pregunté a unos polis donde quedaba el metro y aunque no estaba muy cerca ( en términos relativos de alguien que acaba de hacer 42km y lleva 10h en el rollo este) no ví otra salida.  Y cosas del karma, que debía de dar mucha pena, me meto por una calle que no estaba demasiado transitada y veo un taxi libre. No me lo podía creer!! entré y entre lágrimas le dí la dirección al conductor, que flipaba con mis pintas hasta que le expliqué que venía de correr el maratón, que estaba congelada y que me había salvado la vida.

Y así, dos horas después de cruzar la meta, llegué al hotel, me metí en la ducha con el caliente a tope, cero de fría, me comí una pizza y me fuí a dormir.

Me ha costado mucho escribir esta crónica, la que más sin duda porque he de reconocer que me dejó un poco de trauma la situación vivida. Desde luego no la olvidaré, y a pesar de los malos momentos, me guardo muy buenos recuerdos y no me arrepiento de nada. A fin de cuentas es un maratón, y un maratón nunca se olvida. Pero las ilusiones, alegrías, lloros, fuerza,  semanas, meses de entreno, preparación, fisio, miedos, esfuerzo, sacrificio, nervios… todo, se lo llevó el viento.

No puedo más que agradecer a todos los que estuvisteis tanto los días previos como esa tarde de domingo pegados al ordenador, a la app de la maratón, al whatsap etc. siguiendo mis peripecias, sufriendo y emocionándoos; no sentí sola en ningún momento porque vuestros mensajes, tuits, wasaps y demás hicieron que me sintiera muy arropada.

Se qué muchos escribisteis y no lo pude ver con la petada del iphone, que el maratón también le pasó factura, así que perdí todos los whatasps de ese día y los sms :( pero si quiero dar gracias en especial a Raul, por estar ahí con serenidad y ese toque mágico de ‘te pasas 12 minutos’; a mis sisters Anabel, Sara y Anita;  mis madrileñas Helen y Geles; mis BC Team, especialmente la sección Flipatleta Lanzarote y misters!: Carol, Pilar, Tamara, David, Roger, Jose, Pablet, Mariano, Angel, Carolina, Sandra, Jesús, Joan, Jordi y Jess; a mis compis del Club Atletismo Barbastro, a mis Barbastrenses por el mundo,  a  mis Gambiteros que por una vez no centraron el tema en comidas, chefs y gastrofrikadas y lo vivieron a tope;  mis compis de proyecto, que estaban implantando un hito superimportante sin quitar el ojo a la app; a mis hermanos cerbunos; a mis tuiteros favoritos (@dabitjg @Premarathon, @sosakurunner, @novatillototal y @contadordekm) y sobre todo mi hermano Jorge, que iba retransmitiendo en modo radio patio a mis padres desde Gijón. Y por su puesto a mis padres, que aún alucinan cada vez que su hija les dice…me voy a correr en… y no dejan de creer en ella y apoyarla.

Mil gracias a tod@s!

New York Follies III: Wicked

Sábado por la mañana. Los nervios empiezan a aflorar. Mañana, mañana, mañana… que no llegue mañana!! El plan para hoy es relajado. En primer lugar, voy a ir a la terminal del Ferry para calcular cuanto tiempo necesito para llegar a la hora asignada, las 7,45. Y como el tema del metro en NY, fácil no es, no quiero acabar en el corazón de Brooklyn cuando yo quería ir a Tribeca. Como en el 2009. No es que sea complicado pero si no sabes un par de trucos, la puedes liar muy parda.

Lo primero que debes hacer antes de entrar al metro, es mirar en la boca si es Downtown (hacia el sur) o Uptown (hacia el norte). Fundamental. En la mayoría de las estaciones ( excepto las grandes) tienes una boca para cada sentido de la ciudad en un lado diferente de la calle. Si es común, el filtro lo aplicas dentro ya.

Una vez has entrado por la vía que te toca, segunda gran elección: tren local o  express. Los local son los normales, lo que paran en todas las paradas, los express, no;  de ahí que debas fijarte muy bien a qué parada vas. Los local suelen parar en  el andén izquierdo y los express en el derecho. Además en los mapas del metro, las paradas del express están marcadas con un circulo blanco.

Cuando tienes que seleccionar el modo de transporte a la llegada, de abril a julio, puedes elegir buses desde el centro o ferry ( como expliqué en otro post), y yo me ‘encanté’ y para cuando seleccioné a principios de junio, sólo podía escoger ferry, y lo mejor de todo, tenías que escoger la hora de salida sin tener ni idea de a qué hora empezabas a correr. Supuse que saldría en la última ola, pero sin tener ni idea de la duración del trayecto, calculé que empezando la carrera a las 10:55h, tomando el ferry a las 7,45, llegaría con tiempo. Que sepáis si alguno vais, que la hora del ferry se puede cambiar en la feria del corredor, el medio de transporte no.

Tengo la suerte de tener una boca de metro de una de las líneas que va South Ferry White Hall. Estas son la 1, la N y la R, así que cuento, camino de la puerta del hotel a la entrada al metro: 2′. Tiempo de entrada y espera del tren: 7′. Tiempo de trayecto: 25′.

Subo arriba y veo que el metro sale directamente a la entrada de la terminal del Ferry, fenomenal. Todo controlado, 40′ aproximadamente de trayecto desde la puerta del hotel -metro calle 34 st -ferry. Está cayendo la del pulpo…esperemos que mañana no llueva, aunque dan mucho, mucho viento.

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Foto al horario del metro por si las flies, y de vuelta para el uptown. Y por lista calista me meto en un express a lo loco y me toca pringar a salir y volver a pagar viaje en la calle 72. Lo que tiene bajar la guardia, vamos. Voy  a comer a un sitio que me encanta, el Whole Foods de Columbus Center :)

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Se trata de un supermercado donde además de hacer la compra, tienes una enorme variedad de comida para llevar que tu eliges en cantidad y combinación. Es una opción genial para ir a hacer un picnic a Central Park que está en frente, aunque con un día lluvioso como hoy, mejor comer en una mesita dentro, que haberlas, hailas.

A modo de anécdota, si alguna vez vais, no hagáis el pardillo en la fila de la caja como hice yo. Vas a pagar y hay varias colas; a pesar de que estuve atenta intentando descifrar el mecanismo de pase a cajas de la gente, no había manera. Cada vez que se liberaba una caja, se encendía el número, y el orden era inexplicable, gente de una esquina cruzando a la otra punta y así todo el rato. Intenté montarme una regla de cada uno de cada fila en plan, incorporación de dos carriles a uno… total, que ‘me toca’ y decido ir para la caja señalada y de repente una chica me dice que le toca a ella. Me quedo con cara de póquer y le pregunto: pero como funciona esto? Y me explica, que resulta que las filas tienen colores: azul, verde y naranja. Y cuando se ilumina un número, se ilumina con un fondo, es decir, si estoy en la linea verde y estoy la primera, se ilumina la caja 22 en verde, y entonces tengo que ir a la caja 22. Ah. Pues ni me había dado cuenta que había colores por ninguna parte jajaja rubiadas de las mías, y van dos en una hora.

Después de comer, directa para Broadway para por fín! asistir a un musical al que le tenía muchas muchas ganas: Wicked (The untold story of the witches of Oz).

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Wicked es un musical que lleva 12 años en cartelera en Broadway y cuenta la historia de las brujas de Oz, antes de que llegara Dorothy. Y la protagonista es Elphaba, la conocida como malvada bruja del oeste, pero no es mala, es buena, y la bruja buena del Norte , Glinda, que esa sale en el Mago de Oz, pero en verdad es una pija y se pelean por un chiquin muy guapo que acaba siendo un prota del Mago de Hoz también. Y también salen los monos voladores, que  es lo que le calidad a la película.  Muy recomendable si te gustan las brujas verdes y los monos. Perdón por el momento Sinopsis de Cine, no he podido evitarlo.

Ahora en serio, me encantó. No se me ocurre mejor forma para no pensar en la carrera y relajarme. Al salir del teatro decido volver paseando al hotel, y como siempre, los caminos sin planear, son los mejores.

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De casualidad acabo en la tienda de la HBO, el paraiso frikil! y como no, no pude resistirme a comprar una camiseta de los Stark de mis amores.

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Sigo callejeando sin rumbo y  llego a otro de mis sitios favoritos de Nueva York: Bryant park. Está precioso en otoño más si cabe.

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Y llega la hora de cenar, y tras comprobar que lo de que me sienten en un sitio sola no es por mí sino que lo hacen en general con todo el mundo que va solo, pues intentan llenar con grupos la zona ‘que se ve’, decido que mejor me compro algo para llevar, pizza por ejemplo. Y descubro este templo ya para siempre, la pizza de pepperoni más buena que he probado ever and ever. Está justo en frente del ESB, en la calle 33 con la 5 ave.

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Por mucho que queramos, el tiempo no se puede detener, así que llegados a este punto sólo queda una cosa: preparar los bártulos, dormir…y al toro.

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Bona Nit!!

…to be continued.

 

 

New York Follies II: Parfait

Tercer día en la Gran Manzana, ya es hora de salir a rodar! Como estoy en el corazón de la ciudad, decido seguir por la 32 en dirección al East Side y allí subir por la 1a Avenida hasta… que me canse. La idea era rodar unos 5 o 6 km, pero al final…se me fue un poquito de las manos. No todos los días se puede correr entre los rascacielos de la ciudad más maravillosa del mundo mundial.

Empiezo a subir por la Avenida 1, que será testigo del maratón, aunque unas cuantas calles más arriba, y a las pocas manzanas me topo con el edificio de las Naciones Unidas.

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Voy escuchando uno de mis discos favoritos, ‘El hombre bolígrafo’ de Grises, y la canción que me ha acompañado en toda la preparación ‘Parfait’, cobra sentido más que nunca:’ Sentir, que todo el perfecto, que tu eres tú, tú,solo tú, no hay nadie más’. Parada en un semáforo, saltando-bailando  para no enfriarme, dos policías negros en frente, me miran y me animan, les sonrío. Que gran momento jeje.

Llego a la 59 y me digo: venga hasta Central Park, son sólo 4 avenidas… y si eso ya luego vuelves andando ( recordemos que menos de 48h tengo que correr 42km, no nos pasemos). De repente el Plaza de nuevo se alza majestuoso ante mí, entro en el parque y empiezo a flipar, pero bien. Estoy superfeliz como no he estado nunca, es una auténtica pasada!

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Ya que estamos dentro del parque, venga vamos a inspeccionar la zona de llegada… Ya empiezo a ver las vallas y las pulsaciones se me empiezan a disparar. No, no aumento el ritmo, no jaja, la emoción!

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Y sigo corriendo y veo la línea de llegada, y empiezo a llorar descontrolada, emocionada, pensando en el domingo y en que por la gloria de mi madre tengo que acabar y cruzar esa meta pase lo que pase.

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Después del momento Marnie la Llorona deshago el camino recorrido y salgo del parque por Columbus, y aprovechado que había leído en algún post que había un carril bici en Broadway que era utilizado por los corredores, pues decidí volver al hotel por allí. Al final el rodaje me salieron casi 9 km pero como hubo paradas, no cuenta jeje.

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Después del subidón de la carrerita matinal a la fresca, duchita caliente y a preparar la excursión de la tarde: la visita a la Feria del Corredor en el  Jakob K Javits Convention Center, en la avenida 11 con la 34st.  Es decir, lo más al oeste de Manhattan. En  un día me recorro la isla  de este a oeste, como cantaba Brandon Flowers: They say the nile used to run from east to west.[Disculpad el momento frikil, es lo que tengo, que a veces pienso en canciones].

Haciendo caso omiso a las indicaciones de David ‘La hora del Bagel’ en sus posts neoyorkinos, no sólo sobrepasé la 7ª avenida sino que además lo hice andando! ;), parada en un Deli antro para comer algo de pasta y pollo en la 8a con la 35 y llego. Respira hondo, que esto es, muy grande.

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Pues no, aquí no dan los dorsales, pero vaya tinglado tienen montado! Bueno ya que estamos… vamos a cotillear!

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Pues todo un tinglado en toda regla… Si vas visitando todas las medallas de los barrios, te van sellando una especie de pasaporte y al final, te regalan el poster oficial del NY Marathon.

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Bueno, objetivo conseguido, vamos a por el dorsal! La entrada es impresionante. Como todo, los americanos, a lo grande.

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Todo superorganizado, cientos de voluntarios y un orden extraordinario, no en vano van a pasar por ahí más de 50.000 corredores. Rápidamente me identifico con pasaporte y resguardo, es un must, hay que llevarlo sí o sí, me entregan el ‘bib’ y me voy a buscar la camiseta. Hay un montón de puestos de información, desde el recorrido a las formas de llegar a la salida. Todo controlado al milímetro. Porque tiene su tela. La maratón recorre los 5 distritos de Nueva York, por tanto no termina donde empieza. La salida es en Stanten Island y termina en Central Park, en Manhattan, así que llegar a la salida será la primera ‘maratón’ del día.

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Si tenéis la suerte, como yo, de ser agraciados en el sorteo para poder participar, acreditáis la marca mínima por rango de edad o corréis por una ONG o Charity, las formas de acceso a la salida desde Manhattan, son dos, en ambos casos a cuenta de la organización y en todo caso incluidas en el precio del dorsal. Lo comento porque si escogéis la opción de ir con Agencia de Viajes, te incluyen como parte del paquete el transporte a la salida, cuando si vas por tu cuenta, también lo tienes incluido.

1) En autobuses desde la NY Library, en la calle 42 con la 5 avenida

2) En ferry desde White Hall, y una vez en Stanten Island, se fletan autobuses hasta la salida.

Creo que la opción 1 deber ser más cómoda, así que os recomiendo que en cuanto se abra la elección del transporte ( aproximadamente en abril hasta julio) la seleccionéis porque se agotan rápido. Yo escogí la dos por imperativo legal, vamos, que no había ya de la uno, y aunque es todo bastante fácil, es un poco camino de Santiago y si hace frío…una tortura.

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Y otro consejo, llevad la tarjeta limpita porque esta feria del corredor es una locura. Camisetas, pantalones, mallas, cortavientos, chandals, gorras, bolsas… de todo. Te vuelves loco con el loguito de la estatua de la libertad, y encima es  circuito Ikea mode on, Asics a lo grande, no te escapas. Con lo que yo he rajado y caí con todo el equipo. Es que todo el rato piensas: que es Nueva York! y kling kling la caja registradora hace kling.

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En esta Feria hay hueco para todos, todas las marcas, productos, lo último del mundo mundial. Hasta las #cuquirunners tienen su espacio… alucinante.

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También  la  Policía de Nueva York tiene su stand, y los bomberos, con el siempre presente recuerdo al 11/9.

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Y cómo no,  encontraremos el ya clásico muro de la ‘motivación’ donde como no podía ser menos, dejé mi mensaje bolsiano :)

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Y después  de pasar toda la tarde de pie, decido que ya es hora de regresar al hotel y descansar un poco, ha sido un día muy emocionante y termina  con un camino de regreso con estampas  preciosas del skyline neoyorkino…

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Jarvit Center desde fuera

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Foto dedicada a Carmen Alcaraz y la frecuencia de publicación ;) a Mar Calpena por gruppie y a Pat Nos por ser nuestra neoyorkina favorita.

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Madison Square Garden

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Halloween Empire State Building

Good night!

…to be continued.

New York Follies I: Mariposas

La semana del maratón, los corredores por lo general nos volvemos idioticas. Todo el día pendientes  de que ‘si me duele un dedo, que si me duele una pestaña, a ver que como, cuidado que esto me puede sentar mal, mejor voy a lo seguro con la pasta, todo suena raro en mi interior… ‘- Pues yo siempre tengo la misma sensación:’NO quiero correr el domingo. NO quiero que llegue el domingo’. Y me paso la semana deseando echar el reloj atrás y que no llegue el domingo. No es real, obviamente, a fin de cuentas, nadie me pone una pistola en la sien para correr, pero es cómo ‘materializo’ el miedo final, después de tantos meses de preparación, dolores, calores, sufrimiento…

En esta ocasión, es un poco diferente. Es peor! El hecho de estar en New York hace que me olvide por completo de la carrera y cuando me acuerdo, el sentimiento de ‘noooo, no quiero’ se multiplica por 1000.  Pero es diferente a otras veces.

Venía en el avión sin pensar mucho, ni en el hecho de que me iba a New York ni en el hecho de que el domingo correré mi cuarto maratón. Un viaje más, supongo que la vida en los aeropuertos es lo que tiene y tampoco sentí especial emoción al embarcar esta vez. Otro avión más. El vuelo fue tranquilo, a pesar de que tenía una bebe de 10 meses  al lado, Sheeran, además de preciosa, silenciosa. Una auténtica campeona,  8h de vuelo sin rechistar.

Llegué al aeropuerto y pasé por todas las fases de la forma habitual. Sigue siendo un trámite más. Salgo de la terminal, le indico ‘Manhattan’ al chico que me pregunta hacia donde voy, me monto en el taxi y le doy la dirección. Otro viaje más, podría ser Rio, podría ser Bogotá, podría ser el DF. Autovía atascada. Lo de siempre. Miro empanada por la ventana. Como siempre.

Y de repente, delante de mí, se alza el skyline de Manhattan y ese momento, me da un vuelco el corazón.

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En ese momento tomo plena consciencia de dónde estoy y de lo que voy a hacer; en ese momento siento mariposas en el estómago de la emoción, de correr por las calles de Nueva York ( parece el título de una serie de policias, no? jaja). Si me sacan una foto en ese momento veríais el careto de flipada que debía tener con la sonrisa de oreja a oreja.

Qué fuerte, estoy en Nueva York!! uf uf uf. Llego al hotel en pleno middtown, nada más bajar del taxi, miro arriba, y el Empire State. Guauuu.

ebs llegar

Dejo las maletas, llamadas de rigor: ‘hola todo ok’ y me voy a estirar las piernas. Son las 18h de la tarde y para ir bien, tengo que aguantar sin dormir hasta las 22h mínimo. Salgo al lobby y me siento un momento a mirar el móvil pues cuando salga por la puerta, adiós wifi. Y de repente reparo en la canción que suena de fondo: All by myself de Celine Dion. No puede ser, karma, eres un poquito hijo de fruta.

Salgo del hotel y en dos minutos me encuentro en la 5a avenida, y empiezo a caminar hacia arriba. Si hacia arriba.  Mis piernas notan una cuesta increible, quiero pensar que es el cansancio acumulado, pero entonces me empiezo a fijar en el suelo, y realmente, plano plano…hay poco.

5a ave

A las pocas manzanas, me encuentro a la izquierda, con uno de los edificios que más me gustaron la primera vez que visité la ciudad: la New York Public Library,

ny library

Y si miras a la derecha, otro de los edificios emblemáticos de la ciudad, el Crhysler. Uff estoy en New York!!! La verdad es que la primera vez que vine ( este es mi segundo viaje) aluciné de lo familiar y lo segura que me sentía entre estos rascacielos, y que no me importaría volver sola. Pues mira.Dicho y hecho.

crisler

Sigo caminando en dirección Up Town, unas pocas manzanas más, y aparece  majestuoso el Top of the Rock, que indica que he llegado al Rockefeller Center, voy a comprobarlo, y si. La pista de hielo ya se ha instalado y no, otra vez que no la voy a probar, a pesar de las ganas.

top of the rock

rocke ice

Sigo caminando, me encuentro bien, así que pienso, va venga, tira hasta el Plaza, y de paso voy a dar una vuelta a la tienda Apple y a Fao Schwarz. El plaza es muy bonito, pero de noche, da un poco de miedete ;)

plaza

Cruzo y entro en Fao Schwarz, la tienda de los niños, y de los niños que tenemos dentro y no debemos olvidar. Es una maravilla y un templo para el frikismo. Realmente me tuve que controlar para no volver a casa con un soldado imperial, una espada laser y el lego del Señor de los Anillos jaja.

fao

Cuando salí ya el cansancio se notaba, se notaba tanto que no me ví con fuerzas de volver caminando, así que hice lo que haría un neoyorkino: poner un pie en la calle, levantar el brazo y gritar:  taxi!

El regreso en taxi, en otros momentos de menos tráfico, quizás rápido pues se trata de unas 25 manzanas, fue bastante lento. Sin embargo, mereció la pena. Tuve la suerte de toparme con un taxista dominicano, de 73 años en plenas facultades, con 60 años en el país y que nunca había regresado a su Rep. Dominicana natal. Una persona amable y cordial, que  habla de lo que han visto sus ojos durante tantos años en este país de acogida y cómo la voz se le torna triste al hablar de su país. Me dio pena llegar a mi destino, conversaciones de esas no se tienen todos los días.

Cené una sopa errónea pero muy rica;  no entiendo en qué mundo por muy mal que pronuncie el inglés, que no eh jajaja, la chica pudo entender Brocoli and Cheddar Soup cuando yo pedí TOMATO soup… pero bueno, estaba muy rica. Un poco de pasta con pollo y a dormir.

Ayer jueves por la mañana, me levanté pronto para ir de excursión a las afueras, a un sitio muy peligroso donde las tarjetas de crédito corren sus propias maratones y acaban muy mal heridas: Woodbury Common Premium Outlet.

Desde que estuve en 2009 soñaba con volver porque es el paraíso de la ‘choppins’ y lo reitero: es obligatorio ir!  Llenaréis el armario por 1/4 parte de lo que cuesta en España.

Así que a primera hora, cogi la calle para arriba en plan chula sin mirar la dirección ‘porque ya se llegar yo sóla donde se coge el bus’. Y si, llegué pero ya no era la parada de hace 5 años, algo previsible. Tras una pérdida de tiempo considerable con la inutilidad de algunos miembros de la compañía turística, entré corriendo en la estación de autobuses del Porth Authority, sólo sabía que los buses salían del piso 3, así que unas series arriba, unas series abajo, unas amigas británicas en la cola y unos malosentendidos más: perdí el bus. Pero bueno, la buena noticia es que el siguiente salía 15′ después ( antes eran cada hora).

—- Todo el día dándole alegría Macarena a la VISA—–

Regreso a Manhattan, dejo las cosas, y salgo a comer algo. Al volver del autobus, he visto un mercadillo de comida callejero que tiene una pinta buenísima pero no puedo.Hasta el domingo por la noche no puedo hacer tontadas. Estoy rodeada de restaurantes koreanos que tienen una pinta increible y no me la juego. Madre mía la que me espera los últimos días jejeje

broadway

He fichado un restaurante de camino al hotel que no pinta mal y no es caro según la carta de fuera, me apetece cenar hamburguesa. Entro y espero a que me sienten. Y entonces vivo una escena de película. No se si por ir con anorak o por ser latina. Ni idea, aún flipo.

Llega la típica encargada rubia con cara de Lady Di, nivel pijo medio y sienta a un matrimonio delante mío. Llega mi turno y justo en ese momento se están levantando 5 personas que ocupan 3 mesas individuales. Sin embargo, me dice que no tiene mesas y que si quiero en la barra del bar. Y bueno, digo va, da igual, ok. Pero la barra está llena de gente bebiendo cockteles, entonces ve una mesa al fondo de todo en un rincón que ni siquiera parece el restaurante y me sienta allí. Me deja la carta. Y en ese momento pienso: 3 minutos te doy para venir a pedir nota. Pasaron 5, me levanté y me las piré.

‘Nobody puts Baby in a corner’

Y mañana… salir a rodar en NYC!! y la feria del Corredor!

to be continued..

Maratón de Barcelona 2014: la que no es sólo mía.

Cuando todavía me muevo reptando como una serpiente por casa,  he decidido que mejor me pongo ya a pegar la chapa o con lo vaguer que estoy últimamente, al final, no lo haré. Y no quiero dejar pasar ni uno de los grades momentos que viví ayer sin dejarlos escritos para la posteridad.

Creo que dadas las circunstancias especiales de este año y que algun@s consideran que estoy de la zotea por haberme lanzado nuevamente al maratón, voy a hacer un pequeño ‘previously on’ para contextualizar un poco el tema.

Llevo desde octubre arrastrando lesiones varias hasta tener que parar de correr durante más de mes y medio. Estas Navidades empecé a correr de nuevo; sin embargo, esos mismos  días,  me dieron una noticia de las que uno no quiere que le den nunca. Mi amiga Elena tendría que pasar los próximos meses luchando en otro tipo de maratón personal. Así que aunque ya iba justa de tiempo, decidí que haría todo lo posible para llegar. Quizás parezca una tontería al lado de la lucha que ella está llevando a cabo, pero para mí era, es y ha sido, una forma  muy personal de apoyarla.

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Así que cada semana me he puesto en manos en Xavi Linde (Sportwell), gran fisioterapeuta pero mejor psicólogo, y esta maratón también es de él:  porque me ha visto reir, llorar, pasar nervios y miedo el par de veces que he recaído y aún así nunca ha dejado de animarme y ‘de hacerme daño’, claro.

He entrenado como he podido y cuando he podido, y a pesar de llegar muy justa de kilómetros, quiero agradecer a Jose Castilla, mi entrenador de la Bolsa del Corredor los ánimos tras las tiradas largas y el haber seguido confiando en mí. Y a  Jesús García Anta, por ser tan padre conmigo y a pesar de todo, apoyarme en mi cabezonerismo. Y quiero dar las gracias también a Cecilia, ya que sin sus consejos y pautas, no me habría sacado de encima los kilazos que cogí en la época de parón.

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Dicho esto, me planté en la línea de salida el domingo a las 8.30 con un buen puñado de dudas y miedos pero mucha ilusión y tranquilidad a la vez. Con el dorsal personalizado para poder regalárselo al terminar a Elena, para que lo mire y le de fuerzas cuando lo necesite ( que no creo que sea a menudo porque ella si está hecha una campeona), no me jugaba nada y al mismo tiempo me lo jugaba todo. Así que tras varios días de incertidumbre de quiero que llegue ya y no quiero que llegue ya, sólo tenía ganas de salir. Creo que ha sido la salida más tranquila de las tres sin ninguna duda. Los fantasmas venían conmigo de casa: que a la lesión Guadiana, le de hoy por salir a la superficie, que las piernas no me aguanten porque no llevo kms encima; porque mentalmente, estaba muy tranquila. Era la tercera, sabía lo que me iba a encontrar y sabía que las cosas en un maratón, por muy bien que lo hayas planificado todo, se pueden torcer en cualquier momento.

Así que más tranquila de lo normal en mí tomé la salida. Estaba dispuesta a pasármelo bien por encima de todo. Ritmo hipermegalento desde el principio, asegurar que la perio no aparecía hasta el Camp Nou y a partir de allí, tirar, y ya llegaré. Porque hoy lo único importante va a ser llegar.

Camino al matadero

Camino al matadero

Nada más abandonar la plaza de España, oigo mi nombre por primera vez, Oscar Roche haciendo fotos para Marathon Photos, primera de las muchas caras conocidas que me voy a encontrar. Empezamos bien. Antes de llegar al km 1, ya oigo a mis cheerleaders gritando como posesas. Pilar, Carol y Sandreta. Es la primera vez que alguien me va a seguir por toda la carrera y sólo pensar en eso, ya me pone muy contenta. Esta maratón también es vuestra, vamos. Si no llega a ser por lo del km 35, no llego. Bueno, eso lo explico más tarde.

Con el subidón de ver a mis chicas favoritas por primera vez, sigo corriendo controladita, a los pocos metros otra vez: Mon!! Mateu, compañero de la Bolsa que es un máquina y no ha podido correr por lesión. Joer, no llevo ni un kilómetro y esto es una fiesta!

Llegando a Plaza de Sants veo a Romana y le grito y nos saludamos, y unos metros más abajo, la sis pequeña Anita, subida con su carica de sueño en un banco! Madre mía, pero que esto sólo ha hecho que empezar!!

Pues que no me he dado cuenta y casi estoy en el 3. Voy por la Avenida Madrid y me adelanta una cara conocida. Roberto Leal, con el que coincidimos en el hotel de la maratón de Frankfurt, le chillo, y se acerca, vamos unos metros hablando y me cuenta que su segunda maratón es Barcelona porque su novia es de aquí y le ha picado para correrla.

Y sin darme cuenta estoy subiendo Numancia, llego a Travesera y encaro hacia el Camp Nou tranquilamente, feliz y sin molestias. Vamos bien. Llegando al final de cuesta, veo un chaqueta roja bolsiana! Alex animando a tope! gracias!! Bajando por la Diagonal reconozco a Juanjo de los NoTePares y tras intercambiar unas palabras y ánimos, seguimos tirando. Pero esto que es! Voy bien, tranquilita, hablando con la gente… disfrutando vamos. Pasado el kilómetro 10 me pasa una camiseta del Club Atletismo Barbastro! Y grito: Jose María! Es Jose María Cheliz, un barbastrense afincado en Barcelona como yo,  toda una referencia en el club y el más veterano en esta prueba. Ha corrido TODAS las ediciones de la marató de Barcelona. Comentamos los ritmos previstos y decidimos ir juntos. Puedo decir que por primera vez en mi vida he corrido con alguien en la maratón! La verdad es que es una experiencia totalmente nueva para mí, ir charlando tranquilamente en esa parte de la carrera en la que oficialmente la gente va en grupetes charlando. Luego las cosas cambian, pero hay que disfrutar mientras dure.

Pues con esa calma y felicidad cogemos la Gran Vía y en el km12 vuelvo a ver a mis flores liándola parda a base de gritos y animando como locas, esta vez acompañadas de Isaac, menudo cuarteto de animación!. Unos metros delante, más bolsianos! Javi, Cesc y Martí. Y Jose María alucinando, me decía, pero cuanta gente conoces!! Subimos por Paseo de Gracia y  a la altura de Valencia, allí estaba la familia Bagel, tal y como habían anunciado. Me acerco hasta David, Pat y el pequeño Bagel, Alex, les doy besos a todos y me vuelvo a pillar a mi compañero.

Y llegamos al km.15 y muy a mi pesar, tengo que abandonar a mi compañero, ya que las necesidades fisiológicas que llevaba varios kilómetros arrastrando y el hecho de encontrar un wc sin cola, me deciden a parar allí con la esperanza de poderlo pillar más tarde. Así que me despido de José María. Aprovecho  el parón para tomarme el primer gel y continuo. Todo bien, vamos bien, Elena vamos bien, le digo a mi dorsal. Llego a la Sagrada Familia, mi bajada favorita, y veo a unas locas desconocidas que animan como si no hubiera mañana y de repente con una nos reconocemos, es Elvira, una compañera de trabajo que me grita: pero mírala!! venga campeona!

Y sin darme cuenta ya estoy en la Meridiana. Y pienso, joer, que ya casi llevo la mitad y ni me he enterado! Y nada más entrar me encuentro a Laura, compañera de la Bolsa animando y sacando fotos! Alegría!

Pero ese tramo con el sol ya de cara y sin sombra por ninguna parte, empieza a pasar factura.A la altura de la media, aparece mi amigo Ferran correteando y me acompaña un trocito. Este tramo me empieza a costar. Llego al avituallamiento y paro a engancharme de nuevo el dorsal que casi me sale volando, y justamente está Luz Marina allí, así que mientras hago el MacGyver para agujerearlo con la llave de la moto, charlo unos segundos con ella, cojo fruta y sigo. Al llegar a la media, vuelvo a encontrarme con Ferran y en ese momento ya le digo: buf, esto va a ser muy duro. Los tibiales bien pero llevo una ampolla dando por saco desde el 15 y el isquio a ratos asoma y says hi!. Y en ese momento decido sacar los cascos y ponerme música porque se avecinan curvas. Mágia y efectos especiales, de Izal. A ver si se pega algo. A los pocos metros, Gerardo y Clara, que siempre me aparecen como una seta cuando menos  lo espero, qué grandes! Sigo con la alegría de ver caras conocidas en tan poco espacio y a lo lejos veo a las tres locas saltando en medio de la meridiana! Madre mía chicas, que subidón!  Giro en Valencia y me sorprenden de nuevo por la derecha! pero estás chicas vuelan o qué! como se nota que son unas machines ( aunque nos hayan hecho vudú niñas! ;)

Me mentalizo de que hasta la rambla del Prim son apenas 2km y tiro. Molestias por la ampolla y a ratos el isquio, pero como es intermitente y no muy doloroso, intento no darle importancia. En estos momentos miro el dorsal y pienso: venga Elena, que ya vamos descontando, cada vez queda menos, ya llevamos más de la mitad. En Gran Vía adelanto gente que me había pasado en la subida del Camp Nou, lo cual en cierto modo me anima a pensar: tampoco estoy tan mal. Y poco a poco me acerco al tramo que menos me gusta correr, el de la Diagonal hasta Glorias y volver. Pero sé que allí me esperan así que lo encaro con entusiasmo. Llego al km 27 y me empiezo a dar cuenta que las piernas…ya no responden como antes. Realmente no me he pasado de rosca en ningún momento, el calor y el viento afectan y mucho,  pero mucho me temo, que voy a pagar la falta de tiradas largas desde aquí.

Llegando al km.28 ya veo a mi trío de animadoras maravilloso berreando! me gritan que voy clavando tiempos, pero ya les informo de que eso va a dejar de ser así en breve. Me paro. Por primera vez desde que las he visto, me paro. Todas las veces anteriores les he chocado las manos, pero ahora necesito parar, estar unos segundo con ellas, hablar, contar, desahogarme. Me va fenomenal. Sigo corriendo y oigo a Carol gritarme como una loca, me giro y la veo correr…hacia una birra que tenía en el suelo: cuidaoooo amb la meva birra , me decía. Qué crack jajaja

Unos metros más adelante, allí están, mis animadores fijos del tramo infernal, Jordi y Jéssica y este año acompañados por nuestro nuevo miembro de la familia, Jordi petit, y Merce, la hermana de Jess. Me paro otra vez, los abrazo a todos. Realmente si hiciera esto por competir, no se qué sentido tendría. Es que ver a la gente que quieres en momentos así, como no vas a parar darte un abrazo e intercambiar unas palabras. Yo no puedo no hacerlo. Es que es justamente una de las cosas que más me gustan de hacer la maratón. Esto también forma parte del camino, y es una de las mejores cosas y más cuando vas jodido. Y ¿por qué no hacerlo? ¿por llegar a meta 3 minutos antes?¿en serio?¿ después de correr tantas horas? Como comprenderéis, pues no. Yo me paro y muy feliz.

Doy la vuelta en las Glorias y vuelvo a verlos a todos, esta vez ya no paro, sólo saludo con la mano mientras me gritan como si no hubiera mañana. Y a mitad de camino de bajada, otra sorpresa, Maria y Gonzalo. Me acerco un momento a saludarles y lo mismo, abrazo y sigo. Madre mía, qué carrera llevo. No me puedo sentir más arropada. Elena, no podemos estar más acompañadas, y se me nublan los ojos por unos momentos.

Llego al km 31 y ahí me empieza a entrar la flojera. Camino pero decido que caminar es peor porque me mareo ligeramente, así que sigo corriendo muy despacio. Siempre en este punto miro a mi alrededor y me fijo en todos los que van conmigo. Nos vamos adelantando entre nosotros hasta meta, aunque siempre hay alguno que se queda. En pleno litoral con un sol de justicia y un viento de cara ya atacando directo, en lugar de encontrarme el muro, me pongo a pensar en la Marathon des Sables y a comparar cuan peor puede ser correr en el desierto.  Y con la tontería estoy casi llegando a Icaria y allí está mi amigo Ferran de nuevo. Camino unos metros agarrada a él y le confieso que no estoy segura de si voy a llegar, tengo miedo de que no me den las piernas  pero el ánimo intacto, así que empiezo a calcular en cuanto tiempo llego si hay que llegar andando. Y consciente de que eso no es muro, es algo para lo que estaba preparada y sabía que podía pasar, así que nada de venirse abajo, seguir adelante y llegar como sea.

Ya veo el km 35 en Marina y a la gran Wai Shan sentada en una silla de reina de los animadores como es ella, me ve y se levanta corriendo y me grita Mooooooon! Nos damos el ya tradicional abrazo y continuo, buscando ya con los ojos desesperadamente a mis niñas que me han dicho en la Diagonal que estarían por allí. Y las veo nuevamente gritar, y me vuelvo a parar y me dicen que no! camina! no pares.  Vamos juntas, y me acompañan a buen paso agarrándome hasta bien entrada la calle Taulat, probablemente, uno de los mejores momentos del día. Sin fuerzas físicas pero con fuerza mental y abrazada a mis amigas. Es que no tengo palabras chicas. Mil millones de gracias.

Ya veo el Arco de Triunfo, y me pongo a caminar otra vez, pero esta vez por indignación. Hay turistas en medio de la carrera posando con un balón de rugby para hacer una foto ‘original’… y un crío de no más de 6 años aprendiz de monopatín haciendo eses por medio de la carrera y no puedo evitar mirar con estupefacción,buscando un voluntario para decirle que por Dios saquen a la gente del medio. Pero no había nadie. Cruzo el Arco  y el crío que baja de nuevo por donde ha subido. Alucinante.

Empiezo a correr de nuevo y ya con muchas ganas de llegar, muchas. No se me está haciendo largo pero mis piernas necesitan llegar así que decido no pararme más bajo ningún concepto y voy del tirón  hasta la plaza de la Catedral. Paso por el avituallamiento de los Corredors.Cat buscando a Toni pero no lo veo! Cojo la vía Laietana  con unas ganas ya de llegar que me muero, y en la mitad de la misma, veo a David y su inseparable cámara. Me paro, le abrazo,  me acompaña hasta abajo mientras compartimos rápidamente las experiencias de su carrera y la mía. Me regala el soplo de aire que necesito para olvidar que mis piernas no quieren pero yo sí. Encaro el paseo Colón mientras me tomo el gel-chute-extra-cafeina y para arriba. Venga, que estarán los bolsianos en el 41, empiezo a recordar el final del año pasado y solo quiero llegar. Llegar ya. En el km 40 me esperan Ferran y Eli, gritando y animando como locos, que ya la tengo. Ya no me paro, sólo quiero llegar.  La verdad que el desvío por Urgell/ Marques del CampoSagrado hace menos dura la recta final, y al tomar de nuevo el Paralelo, me encuentro por sorpresa a una avanzadilla del BC Team, Joan, Dios que alegría, le pego un abrazo y sigo mientras me grita, venga que ya llegas, que están todos ahí arriba! Y por fin los veo, venía desde Colón pensando, este año me paro, me paro y los abrazo a todos, pero en ese momento si me paro, ya no arranco, me quedo con ellos. Jessy, Jordi, Reichel, Ana, Jose y Carlos Valero, Roger, Ari,Isaac, Cesc, Xisas y  David mi gemelo querido grabando y gritando como locos (espero no haberme dejado a nadie!!). Y como no, mis niñas campeonas, Pilar, Sandra y Carol saltando y animando sin parar.  Buf, no se como expresar lo que se siente en ese momento, cuando todos tus compañeros están ahí, a esas horas! esperándote a tí. Es una auténtica pasada y de verdad no se cómo agradeceoslo y devolveos tanto cariño.

Y ahora sí que sí, ya casi estoy. Y justo cuando voy a coger la curva de entrada en meta, veo a mi amiga madrileña  Elena,  ahora  y se viene conmigo y a la pobre se le cae todo el bolso en medio y la liamos parda en medio de la curva mientras la gente nos dice de todo jajaja unos le chillan que se aparte, otros le dicen: las gafas! otros me dicen a mi que siga y yo muriéndome de la risa de la escenita que hemos montado ahí en un segundo.

Ya lo veo. Veo el arco de meta y corro todo lo que me dan las piernas, ya cojeando porque he subido todo el Paralelo con el isquio tocado y ya no puedo correr derecha;  espero para chocarle la mano a Alberto y entonces me acuerdo que no está. Y en ese momento lo echo mucho de menos, echo de menos entrar en meta mientras una voz  única me hace una entrada personalizada. A  todos. Hecho de menos llegar a meta y encontrar un amigo. Porque Alberto Montenegro es único y la maratón de Barcelona sin él, no es lo mismo.

Lleguo, oigo el piiiii del chip y me quedo plantada un poco desorientada. Miro  mi dorsal y digo: ala Elenita, que lo hemos logrado. Alegría inmensa.

Y pensé, vaya, esta vez no lloro, soy una pro ya de las maratones jaja. Hasta que un minutos después, aparecieron Reichel y Ana por un lateral y me puse a llorar a moco tendido. Y seguí llorando hasta el puesto de las medallas, donde me volví a encontrar con Luz y me abracé a ella llorando. Los que lo habéis vivido, lo podéis entender. Qué significa llegar a ese momento. Satisfacción, alegría,orgullo pero sobre todo, liberación.

No se cuando volveré a correr la marató de Barcelona, sé que lo haré, pero seguramente no el próximo año. Creo que he cerrado un ciclo con estas tres, y voy a probar otras cosas y otros lugares. Han sido 3 experiencias muy diferentes pero las tres maravillosas. Cada una será recordada por un motivo especial, y esta sin duda, será por ser con la que más he disfrutado y he estado todo el tiempo acompañada sin duda. La he hecho con mi amiga Elena, la Helen. A pesar de la debilidad física y ser la que más tiempo me ha costado, de lejos, es paradógicamente, la que más corta se me ha hecho. Pero es que no ha sido una maratón al uso, ha sido otra cosa. Para mí ha sido un minicamino de Santiago, rodeada de gente que quiero y que me quiere y no lo cambio  por correr 42,195m en 3.45h. Ni loca. Algún día entrenaré y cambiaré algunas cosas para hacer algo así, correrla muuuy rápido ;) pero ahora, he sido muy feliz haciéndolo así. Y sobre todo por los recuerdos que me llevo, la energía que me habéis transmitido y que yo la voy a traspasar. Porque todos esos gritos de venga Elena de la gente anónima, no eran para mí, eran para tí, amiga. Ya sabes, hay que hacer ‘hucha’ con los buenos momentos y toda la energía posible para que no falte en ningún momento del camino.

Así que por el momento, damos por cerrada la Triología de Barcelona ;)

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Maratón de Barcelona 2014: De Diagonal (km 26) a Plaza España (km 42)

Km 0-12 Km 12-26 ]

Y llegamos a la parte donde normalmente, el que más, el que menos, las va a pasar canutas en algún momento. Mentalizaos, pedid a vuestros suporters que aparezcan como churros por estos tramos porque es cuando más se agradece.

Llevamos ya muchos kilómetros encima, y a pesar que  en general es bastante llano, es donde el maratón empieza a pasar cuentas con nosotros. Así que con calma, pensando que cada vez queda menos, echad mano de todas vuestras estratagemas mentales para engañar a vuestras piernas y al hombre del mazo que puede aparecer en cualquier momento.

Km 26-31

Empieza el tramo eterno, los días no vividos. Ves los 5km que tienes por delante con la torre Agbar al fondo presidiendo y siempre está igual de lejos, no llega nunca. Tras una variación el pasado año, volvemos al recorrido anterior de Diagonal arriba-Diagonal abajo enterito. Eso significa entre otras cosas volver a cruzarte con aquellos que iban tan sonrientes en el cruce de Meridiana porque acababan de pasar la media. Y ahora, ya no sonríen. Se vislumbran las caras de pre-sufrimiento porque están más cerca que tú de toparse con el temido muro. O no. Pero tú, tranquilidad, ya te llegará el turno. O no.

Al igual que en Meridiana, sufrimos el efecto óptico de que siempre vamos hacia abajo. Bueno, casi. Llegado al final de la Rambla del Prim giramos en Diagonal sentido Llobregat y ya vemos a la torre presidenta, avituallamiento de los grandes y ostras, mmm, bajadita. Pues no, lo parece pero es llano.  Y todo el rato así hasta pasar  el km.28,  llegando ya al centro comercial Glorias parece que sube. Pues si, esta vez si sube de verdad, progresivo pero sube ligero hasta que finaliza el centro comercial donde giraremos y volveremos por el carril contrario.

En este tramo sólo he localizado fuentes en las pequeñas placitas de columpios  en el cruce con Josep Plá y un poco más adelante a la altura de  Bac de Roda.

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Ligera bajada y ahora psicológicamente ya no ves la torre  y encima parece todo bajada, que más se puede pedir. Ahora somos nosotros los que vamos camino del murodero, pero cuando estás en este lado, sólo miras a la izquierda para, que narices, animarte.

Y llegando al centro comercial Diagonal Mar, encontraremos el avituallamiento ‘El Corte Inglés’ que ya comenté en el post de las esponjas. Este año nuevamente,  con la medida de Lleva tu esponja tu mismo con tu mecanismo los últimos no tendremos que sortear la catedral del campo de minas.

Y repostando de todo, alcanzaremos el km. 31.

Km 31-34 The Wall¿?

Giramos en la plaza Llevant pasado el 31 y encaramos Taulat y al cruzar Josep Pla, el recorrido a los que habéis hecho la Mitja de Barcelona os será familiar, ya que es exactamente el mismo hasta Pujades (km 36).

Este tramo es el más temido por los maratonianos. El más temido porque aquí es donde nos encontramos El ‘muro’. Y no estará Jon Nieve para defenderlo;  tenemos que salir solitos a defendernos de los ataques de los caminantes blancos, dementores, boicoteadores y hombre/s del mazo que, aliados del desgaste físico acumulado, pueden atacarnos y hundirnos en la miseria.

¿ Cómo superar el muro ? No soy una experta y ni estoy capacitada para dar consejos nutricionales, simplemente recomiendo lo que me recomendaron a mi, que básicamente es ir reponiendo glucógeno durante toda la carrera ( geles, barritas, gominolas … lo que os vaya mejor), lo que ayudará también psicológicamente a pensar que estáis preparados y no tiene porque pasar nada ni flojear. Y mentalmente, crearos un mantra de autoexpulsión inmediata de pensamientos boicoteadores e intentad ser positivos, proyectando que queda poco, que es poco más de un 10k (traducidlo a tiempo y ese tiempo a referencias de los entrenos u otras carreras) y sin daos cuenta estaréis en el 35. A mi una cosa que me suele funcionar es repasar mentalmente el recorrido ya hecho, desde Plaza de España, la vuelta que ya hemos dado, y lo poco que queda en el mapa global de la ciudad.

Este tramo discurre como decía por Taulat hasta Selva de Mar, donde giraremos a la izquierda, ligera subida unos 100m y vuelta a la derecha para tomar el Passeig de García Fària y con el giro llegamos al 32 (aquí la peña recorta de-lo-lindo). Un kilómetro aproximadamente después en linea recta y llano, giraremos por el puentecillo que cruza la Ronda del Litoral. Es un puentecillo mamón, no te lo esperas, subida de golpe, corta, pero de las que rascan. Eso sí, una vez llegado arriba, volvemos al llano durante otro kilómetro ( del 33 al 34) con una de las mejores vistas de Barcelona, el mar.  Pese al calor que pueda hacer allí, la falta de animación ( en mi caso y a mis horas calor no, lo siguiente, gente cruzando con carritos, patinadores/ciclistas a sus anchas dentro del circuito de la carrera etc.) y si toca día ventoso, el viento… es un tramo para mirar a tu alrededor y disfrutar. Y los que soléis entrenar por esta zona, vamos que no es ni 10 minutos del calentamiento de cualquier día!

En este tramo tenemos fuentes cada 200m en el paseo marítimo.

Km 34-36,5

Dejaremos el litoral pasado el km 34 más o menos a la altura del edificio cilindro de la AEMET y cruzaremos a la derecha tomando Arquitecte Sert con una ligera subida y volveremos a girar, esta vez a la izquierda para tomar Salvador Espriu, ligera bajada y llano hasta Marina. A unos 400 m encontraremos el km 35 y unos 400m después, un pelín en subida pero muy poco apreciable, giraremos a la izquierda para coger Pujades en linea recta llana hasta llegar al paseo Lluis Companys y alcanzar el km 36.

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La visión del Arco del Triunfo ante nosotros es tan emocionante que ni os vais a dar cuenta de que ese trozo sube mogollón. A ver, para lo que llevamos en los km anteriores desde la media, pues si, pero como os decía esos 400m son el preámbulo de lo que muchos consideramos uno de los momentos mágicos de la marató de Barcelona, pasar corriendo por debajo del arco, al que llegas en paseillo lleno de gente animando a los lados ( si, a mis horas aquí aun quedan). Disfrutadlo por favor, pasad despacito :)

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Km 36,5 -39,5

Pues una vez dejado atrás el momento mágico Arco de Triunfo… tomamos Ronda Sant Pere a la izquierda y seguimos subiendo ligeramente medio km más hasta alcanzar el 37 más o menos a la altura de la plaza Urquinaona.  Este tramo es un poco ‘soseras’, de transición, pensad que en seguida estáis en El Corte Inglés  y allí empieza la ‘fiesta’. Y  no nos queda nada! un 5k!

Giramos a la izquierda en plaza Catalunya empieza la bajada y la gran animación. Una vez tomamos Portal del Angel el paseillo se estrecha y realmente es muy emocionante.

Llegamos a la Catedral, km 38 y nos encontramos uno de los avituallamientos más emblemático, el de los Corredors.cat, pura alegría. Giraremos a la derecha en Via Laietana que sigue en bajada pero parece más de lo que realmente es, sobre todo en el tramo final. Así que terminaremos Via Laietana en Correos y giraremos a la derecha para coger el paseo Colón, todo llanito. Aproximadamente a la altura del km 39,5 nos encontraremos en la rotonda presidida por la estatura del señor descubridor. Nervios. Ya queda poco. Muy poco. Encontramos fuente en la rotonda de Colón justo delante del Museo Maritim.

Km 39,5-42

Dejado atrás Colón y se acerca la recta final. Si señores, entramos en el Paralelo pero este año, no lo hacemos entero. Estamos a  2,5 Km  de nuestro objetivo. Empieza la fiesta. Hasta el fin de la muralla, llanito. Empieza a subir un poquito hasta el Apolo (a la izquierda). Llano otra vez hasta Urgell. Debido a las obras del Paralelo, este año nos desvían por Urgell como antaño, aunque no llegaremos a la mítica Sepúlveda, subiremos en muy ligera subida dos manzanas y giraremos en llano a la izquierda por la calle Marques de Campo Sagrado, que es llanita y la verdad, es un respiro en el ataque del Paralelo. Y al volver al mismo, estaremos ya en el 41!. Esto se acaba! Y allí si que si, es un kilómetro en subida que se eleva más conforme llegamos al final. Al km.42. La curva de plaza España, muchísima animación y emoción. Y las torres Venecianas. Ya casi está de verdad.

Km42-42,195

Y ahí estás, cruzando las Torres Venecianas, ya ves el crono, los arcos, las alfombras. Oyes a tus amigos gritar en los laterales y entras saludando como una Infanta y en ese momento, en ese momento … yo prefiero entrar a cámara lenta. Retener el momento, disfrutarlo, entrar visualizándolo todo para recordarlo siempre. Cruzar la meta, el final, estallido del llanto contenido durante los últimos metros.  Durante kilómetros y meses de entreno. Como la primera ninguna pero siempre se trata un momento mágico y único.

Y hasta aquí hemos llegado. Por ahora. Os deseo mucha fuerza mental y piernas a aquellos que la correréis este año ( sobre todo a los debutantes). Os dejo mi mantra para los malos, y los buenos momentos:

No retreat, no surrender. That is Spartan law

-Leónidas-

Km 0-12 Km 12-26 ]