New York Follies I: Mariposas

La semana del maratón, los corredores por lo general nos volvemos idioticas. Todo el día pendientes  de que ‘si me duele un dedo, que si me duele una pestaña, a ver que como, cuidado que esto me puede sentar mal, mejor voy a lo seguro con la pasta, todo suena raro en mi interior… ‘- Pues yo siempre tengo la misma sensación:’NO quiero correr el domingo. NO quiero que llegue el domingo’. Y me paso la semana deseando echar el reloj atrás y que no llegue el domingo. No es real, obviamente, a fin de cuentas, nadie me pone una pistola en la sien para correr, pero es cómo ‘materializo’ el miedo final, después de tantos meses de preparación, dolores, calores, sufrimiento…

En esta ocasión, es un poco diferente. Es peor! El hecho de estar en New York hace que me olvide por completo de la carrera y cuando me acuerdo, el sentimiento de ‘noooo, no quiero’ se multiplica por 1000.  Pero es diferente a otras veces.

Venía en el avión sin pensar mucho, ni en el hecho de que me iba a New York ni en el hecho de que el domingo correré mi cuarto maratón. Un viaje más, supongo que la vida en los aeropuertos es lo que tiene y tampoco sentí especial emoción al embarcar esta vez. Otro avión más. El vuelo fue tranquilo, a pesar de que tenía una bebe de 10 meses  al lado, Sheeran, además de preciosa, silenciosa. Una auténtica campeona,  8h de vuelo sin rechistar.

Llegué al aeropuerto y pasé por todas las fases de la forma habitual. Sigue siendo un trámite más. Salgo de la terminal, le indico ‘Manhattan’ al chico que me pregunta hacia donde voy, me monto en el taxi y le doy la dirección. Otro viaje más, podría ser Rio, podría ser Bogotá, podría ser el DF. Autovía atascada. Lo de siempre. Miro empanada por la ventana. Como siempre.

Y de repente, delante de mí, se alza el skyline de Manhattan y ese momento, me da un vuelco el corazón.

entrada nyc

En ese momento tomo plena consciencia de dónde estoy y de lo que voy a hacer; en ese momento siento mariposas en el estómago de la emoción, de correr por las calles de Nueva York ( parece el título de una serie de policias, no? jaja). Si me sacan una foto en ese momento veríais el careto de flipada que debía tener con la sonrisa de oreja a oreja.

Qué fuerte, estoy en Nueva York!! uf uf uf. Llego al hotel en pleno middtown, nada más bajar del taxi, miro arriba, y el Empire State. Guauuu.

ebs llegar

Dejo las maletas, llamadas de rigor: ‘hola todo ok’ y me voy a estirar las piernas. Son las 18h de la tarde y para ir bien, tengo que aguantar sin dormir hasta las 22h mínimo. Salgo al lobby y me siento un momento a mirar el móvil pues cuando salga por la puerta, adiós wifi. Y de repente reparo en la canción que suena de fondo: All by myself de Celine Dion. No puede ser, karma, eres un poquito hijo de fruta.

Salgo del hotel y en dos minutos me encuentro en la 5a avenida, y empiezo a caminar hacia arriba. Si hacia arriba.  Mis piernas notan una cuesta increible, quiero pensar que es el cansancio acumulado, pero entonces me empiezo a fijar en el suelo, y realmente, plano plano…hay poco.

5a ave

A las pocas manzanas, me encuentro a la izquierda, con uno de los edificios que más me gustaron la primera vez que visité la ciudad: la New York Public Library,

ny library

Y si miras a la derecha, otro de los edificios emblemáticos de la ciudad, el Crhysler. Uff estoy en New York!!! La verdad es que la primera vez que vine ( este es mi segundo viaje) aluciné de lo familiar y lo segura que me sentía entre estos rascacielos, y que no me importaría volver sola. Pues mira.Dicho y hecho.

crisler

Sigo caminando en dirección Up Town, unas pocas manzanas más, y aparece  majestuoso el Top of the Rock, que indica que he llegado al Rockefeller Center, voy a comprobarlo, y si. La pista de hielo ya se ha instalado y no, otra vez que no la voy a probar, a pesar de las ganas.

top of the rock

rocke ice

Sigo caminando, me encuentro bien, así que pienso, va venga, tira hasta el Plaza, y de paso voy a dar una vuelta a la tienda Apple y a Fao Schwarz. El plaza es muy bonito, pero de noche, da un poco de miedete ;)

plaza

Cruzo y entro en Fao Schwarz, la tienda de los niños, y de los niños que tenemos dentro y no debemos olvidar. Es una maravilla y un templo para el frikismo. Realmente me tuve que controlar para no volver a casa con un soldado imperial, una espada laser y el lego del Señor de los Anillos jaja.

fao

Cuando salí ya el cansancio se notaba, se notaba tanto que no me ví con fuerzas de volver caminando, así que hice lo que haría un neoyorkino: poner un pie en la calle, levantar el brazo y gritar:  taxi!

El regreso en taxi, en otros momentos de menos tráfico, quizás rápido pues se trata de unas 25 manzanas, fue bastante lento. Sin embargo, mereció la pena. Tuve la suerte de toparme con un taxista dominicano, de 73 años en plenas facultades, con 60 años en el país y que nunca había regresado a su Rep. Dominicana natal. Una persona amable y cordial, que  habla de lo que han visto sus ojos durante tantos años en este país de acogida y cómo la voz se le torna triste al hablar de su país. Me dio pena llegar a mi destino, conversaciones de esas no se tienen todos los días.

Cené una sopa errónea pero muy rica;  no entiendo en qué mundo por muy mal que pronuncie el inglés, que no eh jajaja, la chica pudo entender Brocoli and Cheddar Soup cuando yo pedí TOMATO soup… pero bueno, estaba muy rica. Un poco de pasta con pollo y a dormir.

Ayer jueves por la mañana, me levanté pronto para ir de excursión a las afueras, a un sitio muy peligroso donde las tarjetas de crédito corren sus propias maratones y acaban muy mal heridas: Woodbury Common Premium Outlet.

Desde que estuve en 2009 soñaba con volver porque es el paraíso de la ‘choppins’ y lo reitero: es obligatorio ir!  Llenaréis el armario por 1/4 parte de lo que cuesta en España.

Así que a primera hora, cogi la calle para arriba en plan chula sin mirar la dirección ‘porque ya se llegar yo sóla donde se coge el bus’. Y si, llegué pero ya no era la parada de hace 5 años, algo previsible. Tras una pérdida de tiempo considerable con la inutilidad de algunos miembros de la compañía turística, entré corriendo en la estación de autobuses del Porth Authority, sólo sabía que los buses salían del piso 3, así que unas series arriba, unas series abajo, unas amigas británicas en la cola y unos malosentendidos más: perdí el bus. Pero bueno, la buena noticia es que el siguiente salía 15′ después ( antes eran cada hora).

—- Todo el día dándole alegría Macarena a la VISA—–

Regreso a Manhattan, dejo las cosas, y salgo a comer algo. Al volver del autobus, he visto un mercadillo de comida callejero que tiene una pinta buenísima pero no puedo.Hasta el domingo por la noche no puedo hacer tontadas. Estoy rodeada de restaurantes koreanos que tienen una pinta increible y no me la juego. Madre mía la que me espera los últimos días jejeje

broadway

He fichado un restaurante de camino al hotel que no pinta mal y no es caro según la carta de fuera, me apetece cenar hamburguesa. Entro y espero a que me sienten. Y entonces vivo una escena de película. No se si por ir con anorak o por ser latina. Ni idea, aún flipo.

Llega la típica encargada rubia con cara de Lady Di, nivel pijo medio y sienta a un matrimonio delante mío. Llega mi turno y justo en ese momento se están levantando 5 personas que ocupan 3 mesas individuales. Sin embargo, me dice que no tiene mesas y que si quiero en la barra del bar. Y bueno, digo va, da igual, ok. Pero la barra está llena de gente bebiendo cockteles, entonces ve una mesa al fondo de todo en un rincón que ni siquiera parece el restaurante y me sienta allí. Me deja la carta. Y en ese momento pienso: 3 minutos te doy para venir a pedir nota. Pasaron 5, me levanté y me las piré.

‘Nobody puts Baby in a corner’

Y mañana… salir a rodar en NYC!! y la feria del Corredor!

to be continued..

Sitges is coming…La Nocturna de L’Hospitalet

Estaba inscrita en los 10k de la Nocturna de L’Hospitalet. Se me apareció un fantasma de las carreras pasadas,  el de Forrest Gump , así que decidí plegar antes de hora y terminar la carrera de 5km. Al final la experiencia va a ser un grado. Fin.

Y si quieres leer la versión extendida, acá.

Desde Jueves Santo, con una Semana Santa terminada en cama, el martes previo a la carrera me voy a casa a mitad de la jornada laboral porque el trancazo es insostenible, así que desesperada  como una yonki con el síndrome de abstinencia, le supliqué a la farmacéutica: ‘dame argo por favó’. Y me dio una caja de Pharmagrip. A la mañana siguiente, me desperté considerablemente mejor y volví a trabajar. El jueves decidí dejar de tomar el medicamento puesto que ya me creía curada; pero por la noche, volví a recaer, así que Pharmagrip al canto. Durante el viernes, se repitió el proceso de mejoría y volví a dejar de tomarlo. El sábado por la tarde, empecé a encontrarme regular, pero tenía carrera nocturna y me autoengañé: ya se pasará.

Conforme se acercaba la hora de la salida, empecé a tener escalofríos y ya empecé a plantearme la opción de que si la cosa se ponía fea, hacía la carrera de 5. Fui a calentar con Ari y empecé a sentirme mejor, así que me puse el dorsal y para el cajón.

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‘Voy a intentar salir despacio y apretar en la segunda mitad, algo que ya empiezo a tener controlado. La gente sale como loca, nada más abandonar la salida nos metemos en una calle de doble sentido por donde ya vienen los primeros,  ese tramo es un poco loco porque entre la gente que se sube a la mediana para adelantar y los que vienen de frente, de noche y todos de rojo parece una escena un poco dantesca y loca, muy loca. Intento mantener el ritmo y lo consigo a duras penas esquivando adelantadores y gente más lenta que ha salido por delante.

Casi llegando al km2 oigo mi nombre, me giro, es Laura Alós, mi compi de Bombers :) así que me quedo con ella y aunque me dice que tire, prefiero ir acompañada,  así además, escapo del ‘efecto lute’. Me comenta que ella hace la de 5 km y pienso, jo, que pena, bueno, al menos vamos juntas media carrera.

Vamos bien, me siento cómoda, las piernas bien. Todo ok. Entramos en la zona más animada de la carrera por las calles de Hospitalet y sigo tirando intentando no perder de vista a Laura, lo que es difícil porque no es que haya mucha iluminación y vamos las dos de rojo.

Pasado el km3 empiezo a notar el estómago revuelto. Llegando al 4 le digo: tía, necesito beber como sea, me siento deshidratada, pero como puede ser si me he bebido un acuarius antes de empezar y llevo toda la tarde bebiendo agua!. Según pasan los metros las piernas siguen bien pero el resto… no.

Cuando encaramos hacia la recta previa a la separación entre la carrera de 5 y 10km, hago un DAFO rápido…

sigo a los 10

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Y cada vez me empiezo a encontrar peor, y me acuerdo de Sitges. Me acuerdo que cuando uno no está bien, es mejor no forzar. Que hacemos esto por gusto, y que nadie nos pone una pistola en la cabeza para terminar. Por no hablar del riesgo de perderme, y que narices, que no me apetece nada, pero nada, cambiar el buen recuerdo que voy a tener si paro, por arrastrarme por un polígono a las 11 de la noche  ( riesgo de pérdida/abandono: más rojo que la camiseta de la Bolsa). Así que le digo a Laura: que me voy contigo por el 5. Y entramos en la recta que separa las dos carreras y no me arrepiento ni por un segundo de haber tomado esta decisión.

Es más, a pesar de la acumulación de gente que hay en la entrada, entro con una sonrisa. Y nada más parar el crono veo a Aouita, me paro…y me doblo. Un dolor en el costado agudo que no es flato y que sin duda me tengo que mirar. Sólo me había pasado un día haciendo cambios de ritmo en cuesta y no le dí importancia. Es un dolor muy agudo, como si te pincharan con una aguja en las costillas y me tengo que quedar quieta unos segundos. Y en ese momento, termino de despejar cualquier duda sobre la decisión tomada’.

Cuando no es el día, no es el día, y no pasa nada. Y a pesar ‘de los dolores’,  terminé muy contenta, haciendo la cola de la fideuá y echando unas risas con Laura y Alex.

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La fideuá estaba muy rica,  la probé pero mejor no arriesgar dadas las circunstancias…

Moraleja 1 :

Si pillas un gripazo la semana antes de una carrera:

a) acabas de pasarlo y no corres

b) te tomas la medicación/tratamiento completo aunque te parezca que estás bien (y entonces, a lo mejor te sale medio bien. Pero ya sabemos que algunas somos del prueba-error :) )

Moraleja 2:

Si aún así ni te planteas no ir a correr, mente abierta para cambio de planes ( de ritmo, de recorrido, lo que sea…), disfruta lo que puedas y sufre lo imprescindible, con la plena consciencia de que no estás bien. A veces las carreras tienen una motivación especial y acaban siendo ‘nuestra épica’, pero hay otras sin trascendencia que pueden acabar siendo un mal recuerdo, y no hace falta.

Bibliografía sobre la carrera: Consejos Expres y A Examen by David Jimenez

Maratón de Barcelona 2014: la que no es sólo mía.

Cuando todavía me muevo reptando como una serpiente por casa,  he decidido que mejor me pongo ya a pegar la chapa o con lo vaguer que estoy últimamente, al final, no lo haré. Y no quiero dejar pasar ni uno de los grades momentos que viví ayer sin dejarlos escritos para la posteridad.

Creo que dadas las circunstancias especiales de este año y que algun@s consideran que estoy de la zotea por haberme lanzado nuevamente al maratón, voy a hacer un pequeño ‘previously on’ para contextualizar un poco el tema.

Llevo desde octubre arrastrando lesiones varias hasta tener que parar de correr durante más de mes y medio. Estas Navidades empecé a correr de nuevo; sin embargo, esos mismos  días,  me dieron una noticia de las que uno no quiere que le den nunca. Mi amiga Elena tendría que pasar los próximos meses luchando en otro tipo de maratón personal. Así que aunque ya iba justa de tiempo, decidí que haría todo lo posible para llegar. Quizás parezca una tontería al lado de la lucha que ella está llevando a cabo, pero para mí era, es y ha sido, una forma  muy personal de apoyarla.

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Así que cada semana me he puesto en manos en Xavi Linde (Sportwell), gran fisioterapeuta pero mejor psicólogo, y esta maratón también es de él:  porque me ha visto reir, llorar, pasar nervios y miedo el par de veces que he recaído y aún así nunca ha dejado de animarme y ‘de hacerme daño’, claro.

He entrenado como he podido y cuando he podido, y a pesar de llegar muy justa de kilómetros, quiero agradecer a Jose Castilla, mi entrenador de la Bolsa del Corredor los ánimos tras las tiradas largas y el haber seguido confiando en mí. Y a  Jesús García Anta, por ser tan padre conmigo y a pesar de todo, apoyarme en mi cabezonerismo. Y quiero dar las gracias también a Cecilia, ya que sin sus consejos y pautas, no me habría sacado de encima los kilazos que cogí en la época de parón.

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Dicho esto, me planté en la línea de salida el domingo a las 8.30 con un buen puñado de dudas y miedos pero mucha ilusión y tranquilidad a la vez. Con el dorsal personalizado para poder regalárselo al terminar a Elena, para que lo mire y le de fuerzas cuando lo necesite ( que no creo que sea a menudo porque ella si está hecha una campeona), no me jugaba nada y al mismo tiempo me lo jugaba todo. Así que tras varios días de incertidumbre de quiero que llegue ya y no quiero que llegue ya, sólo tenía ganas de salir. Creo que ha sido la salida más tranquila de las tres sin ninguna duda. Los fantasmas venían conmigo de casa: que a la lesión Guadiana, le de hoy por salir a la superficie, que las piernas no me aguanten porque no llevo kms encima; porque mentalmente, estaba muy tranquila. Era la tercera, sabía lo que me iba a encontrar y sabía que las cosas en un maratón, por muy bien que lo hayas planificado todo, se pueden torcer en cualquier momento.

Así que más tranquila de lo normal en mí tomé la salida. Estaba dispuesta a pasármelo bien por encima de todo. Ritmo hipermegalento desde el principio, asegurar que la perio no aparecía hasta el Camp Nou y a partir de allí, tirar, y ya llegaré. Porque hoy lo único importante va a ser llegar.

Camino al matadero

Camino al matadero

Nada más abandonar la plaza de España, oigo mi nombre por primera vez, Oscar Roche haciendo fotos para Marathon Photos, primera de las muchas caras conocidas que me voy a encontrar. Empezamos bien. Antes de llegar al km 1, ya oigo a mis cheerleaders gritando como posesas. Pilar, Carol y Sandreta. Es la primera vez que alguien me va a seguir por toda la carrera y sólo pensar en eso, ya me pone muy contenta. Esta maratón también es vuestra, vamos. Si no llega a ser por lo del km 35, no llego. Bueno, eso lo explico más tarde.

Con el subidón de ver a mis chicas favoritas por primera vez, sigo corriendo controladita, a los pocos metros otra vez: Mon!! Mateu, compañero de la Bolsa que es un máquina y no ha podido correr por lesión. Joer, no llevo ni un kilómetro y esto es una fiesta!

Llegando a Plaza de Sants veo a Romana y le grito y nos saludamos, y unos metros más abajo, la sis pequeña Anita, subida con su carica de sueño en un banco! Madre mía, pero que esto sólo ha hecho que empezar!!

Pues que no me he dado cuenta y casi estoy en el 3. Voy por la Avenida Madrid y me adelanta una cara conocida. Roberto Leal, con el que coincidimos en el hotel de la maratón de Frankfurt, le chillo, y se acerca, vamos unos metros hablando y me cuenta que su segunda maratón es Barcelona porque su novia es de aquí y le ha picado para correrla.

Y sin darme cuenta estoy subiendo Numancia, llego a Travesera y encaro hacia el Camp Nou tranquilamente, feliz y sin molestias. Vamos bien. Llegando al final de cuesta, veo un chaqueta roja bolsiana! Alex animando a tope! gracias!! Bajando por la Diagonal reconozco a Juanjo de los NoTePares y tras intercambiar unas palabras y ánimos, seguimos tirando. Pero esto que es! Voy bien, tranquilita, hablando con la gente… disfrutando vamos. Pasado el kilómetro 10 me pasa una camiseta del Club Atletismo Barbastro! Y grito: Jose María! Es Jose María Cheliz, un barbastrense afincado en Barcelona como yo,  toda una referencia en el club y el más veterano en esta prueba. Ha corrido TODAS las ediciones de la marató de Barcelona. Comentamos los ritmos previstos y decidimos ir juntos. Puedo decir que por primera vez en mi vida he corrido con alguien en la maratón! La verdad es que es una experiencia totalmente nueva para mí, ir charlando tranquilamente en esa parte de la carrera en la que oficialmente la gente va en grupetes charlando. Luego las cosas cambian, pero hay que disfrutar mientras dure.

Pues con esa calma y felicidad cogemos la Gran Vía y en el km12 vuelvo a ver a mis flores liándola parda a base de gritos y animando como locas, esta vez acompañadas de Isaac, menudo cuarteto de animación!. Unos metros delante, más bolsianos! Javi, Cesc y Martí. Y Jose María alucinando, me decía, pero cuanta gente conoces!! Subimos por Paseo de Gracia y  a la altura de Valencia, allí estaba la familia Bagel, tal y como habían anunciado. Me acerco hasta David, Pat y el pequeño Bagel, Alex, les doy besos a todos y me vuelvo a pillar a mi compañero.

Y llegamos al km.15 y muy a mi pesar, tengo que abandonar a mi compañero, ya que las necesidades fisiológicas que llevaba varios kilómetros arrastrando y el hecho de encontrar un wc sin cola, me deciden a parar allí con la esperanza de poderlo pillar más tarde. Así que me despido de José María. Aprovecho  el parón para tomarme el primer gel y continuo. Todo bien, vamos bien, Elena vamos bien, le digo a mi dorsal. Llego a la Sagrada Familia, mi bajada favorita, y veo a unas locas desconocidas que animan como si no hubiera mañana y de repente con una nos reconocemos, es Elvira, una compañera de trabajo que me grita: pero mírala!! venga campeona!

Y sin darme cuenta ya estoy en la Meridiana. Y pienso, joer, que ya casi llevo la mitad y ni me he enterado! Y nada más entrar me encuentro a Laura, compañera de la Bolsa animando y sacando fotos! Alegría!

Pero ese tramo con el sol ya de cara y sin sombra por ninguna parte, empieza a pasar factura.A la altura de la media, aparece mi amigo Ferran correteando y me acompaña un trocito. Este tramo me empieza a costar. Llego al avituallamiento y paro a engancharme de nuevo el dorsal que casi me sale volando, y justamente está Luz Marina allí, así que mientras hago el MacGyver para agujerearlo con la llave de la moto, charlo unos segundos con ella, cojo fruta y sigo. Al llegar a la media, vuelvo a encontrarme con Ferran y en ese momento ya le digo: buf, esto va a ser muy duro. Los tibiales bien pero llevo una ampolla dando por saco desde el 15 y el isquio a ratos asoma y says hi!. Y en ese momento decido sacar los cascos y ponerme música porque se avecinan curvas. Mágia y efectos especiales, de Izal. A ver si se pega algo. A los pocos metros, Gerardo y Clara, que siempre me aparecen como una seta cuando menos  lo espero, qué grandes! Sigo con la alegría de ver caras conocidas en tan poco espacio y a lo lejos veo a las tres locas saltando en medio de la meridiana! Madre mía chicas, que subidón!  Giro en Valencia y me sorprenden de nuevo por la derecha! pero estás chicas vuelan o qué! como se nota que son unas machines ( aunque nos hayan hecho vudú niñas! ;)

Me mentalizo de que hasta la rambla del Prim son apenas 2km y tiro. Molestias por la ampolla y a ratos el isquio, pero como es intermitente y no muy doloroso, intento no darle importancia. En estos momentos miro el dorsal y pienso: venga Elena, que ya vamos descontando, cada vez queda menos, ya llevamos más de la mitad. En Gran Vía adelanto gente que me había pasado en la subida del Camp Nou, lo cual en cierto modo me anima a pensar: tampoco estoy tan mal. Y poco a poco me acerco al tramo que menos me gusta correr, el de la Diagonal hasta Glorias y volver. Pero sé que allí me esperan así que lo encaro con entusiasmo. Llego al km 27 y me empiezo a dar cuenta que las piernas…ya no responden como antes. Realmente no me he pasado de rosca en ningún momento, el calor y el viento afectan y mucho,  pero mucho me temo, que voy a pagar la falta de tiradas largas desde aquí.

Llegando al km.28 ya veo a mi trío de animadoras maravilloso berreando! me gritan que voy clavando tiempos, pero ya les informo de que eso va a dejar de ser así en breve. Me paro. Por primera vez desde que las he visto, me paro. Todas las veces anteriores les he chocado las manos, pero ahora necesito parar, estar unos segundo con ellas, hablar, contar, desahogarme. Me va fenomenal. Sigo corriendo y oigo a Carol gritarme como una loca, me giro y la veo correr…hacia una birra que tenía en el suelo: cuidaoooo amb la meva birra , me decía. Qué crack jajaja

Unos metros más adelante, allí están, mis animadores fijos del tramo infernal, Jordi y Jéssica y este año acompañados por nuestro nuevo miembro de la familia, Jordi petit, y Merce, la hermana de Jess. Me paro otra vez, los abrazo a todos. Realmente si hiciera esto por competir, no se qué sentido tendría. Es que ver a la gente que quieres en momentos así, como no vas a parar darte un abrazo e intercambiar unas palabras. Yo no puedo no hacerlo. Es que es justamente una de las cosas que más me gustan de hacer la maratón. Esto también forma parte del camino, y es una de las mejores cosas y más cuando vas jodido. Y ¿por qué no hacerlo? ¿por llegar a meta 3 minutos antes?¿en serio?¿ después de correr tantas horas? Como comprenderéis, pues no. Yo me paro y muy feliz.

Doy la vuelta en las Glorias y vuelvo a verlos a todos, esta vez ya no paro, sólo saludo con la mano mientras me gritan como si no hubiera mañana. Y a mitad de camino de bajada, otra sorpresa, Maria y Gonzalo. Me acerco un momento a saludarles y lo mismo, abrazo y sigo. Madre mía, qué carrera llevo. No me puedo sentir más arropada. Elena, no podemos estar más acompañadas, y se me nublan los ojos por unos momentos.

Llego al km 31 y ahí me empieza a entrar la flojera. Camino pero decido que caminar es peor porque me mareo ligeramente, así que sigo corriendo muy despacio. Siempre en este punto miro a mi alrededor y me fijo en todos los que van conmigo. Nos vamos adelantando entre nosotros hasta meta, aunque siempre hay alguno que se queda. En pleno litoral con un sol de justicia y un viento de cara ya atacando directo, en lugar de encontrarme el muro, me pongo a pensar en la Marathon des Sables y a comparar cuan peor puede ser correr en el desierto.  Y con la tontería estoy casi llegando a Icaria y allí está mi amigo Ferran de nuevo. Camino unos metros agarrada a él y le confieso que no estoy segura de si voy a llegar, tengo miedo de que no me den las piernas  pero el ánimo intacto, así que empiezo a calcular en cuanto tiempo llego si hay que llegar andando. Y consciente de que eso no es muro, es algo para lo que estaba preparada y sabía que podía pasar, así que nada de venirse abajo, seguir adelante y llegar como sea.

Ya veo el km 35 en Marina y a la gran Wai Shan sentada en una silla de reina de los animadores como es ella, me ve y se levanta corriendo y me grita Mooooooon! Nos damos el ya tradicional abrazo y continuo, buscando ya con los ojos desesperadamente a mis niñas que me han dicho en la Diagonal que estarían por allí. Y las veo nuevamente gritar, y me vuelvo a parar y me dicen que no! camina! no pares.  Vamos juntas, y me acompañan a buen paso agarrándome hasta bien entrada la calle Taulat, probablemente, uno de los mejores momentos del día. Sin fuerzas físicas pero con fuerza mental y abrazada a mis amigas. Es que no tengo palabras chicas. Mil millones de gracias.

Ya veo el Arco de Triunfo, y me pongo a caminar otra vez, pero esta vez por indignación. Hay turistas en medio de la carrera posando con un balón de rugby para hacer una foto ‘original’… y un crío de no más de 6 años aprendiz de monopatín haciendo eses por medio de la carrera y no puedo evitar mirar con estupefacción,buscando un voluntario para decirle que por Dios saquen a la gente del medio. Pero no había nadie. Cruzo el Arco  y el crío que baja de nuevo por donde ha subido. Alucinante.

Empiezo a correr de nuevo y ya con muchas ganas de llegar, muchas. No se me está haciendo largo pero mis piernas necesitan llegar así que decido no pararme más bajo ningún concepto y voy del tirón  hasta la plaza de la Catedral. Paso por el avituallamiento de los Corredors.Cat buscando a Toni pero no lo veo! Cojo la vía Laietana  con unas ganas ya de llegar que me muero, y en la mitad de la misma, veo a David y su inseparable cámara. Me paro, le abrazo,  me acompaña hasta abajo mientras compartimos rápidamente las experiencias de su carrera y la mía. Me regala el soplo de aire que necesito para olvidar que mis piernas no quieren pero yo sí. Encaro el paseo Colón mientras me tomo el gel-chute-extra-cafeina y para arriba. Venga, que estarán los bolsianos en el 41, empiezo a recordar el final del año pasado y solo quiero llegar. Llegar ya. En el km 40 me esperan Ferran y Eli, gritando y animando como locos, que ya la tengo. Ya no me paro, sólo quiero llegar.  La verdad que el desvío por Urgell/ Marques del CampoSagrado hace menos dura la recta final, y al tomar de nuevo el Paralelo, me encuentro por sorpresa a una avanzadilla del BC Team, Joan, Dios que alegría, le pego un abrazo y sigo mientras me grita, venga que ya llegas, que están todos ahí arriba! Y por fin los veo, venía desde Colón pensando, este año me paro, me paro y los abrazo a todos, pero en ese momento si me paro, ya no arranco, me quedo con ellos. Jessy, Jordi, Reichel, Ana, Jose y Carlos Valero, Roger, Ari,Isaac, Cesc, Xisas y  David mi gemelo querido grabando y gritando como locos (espero no haberme dejado a nadie!!). Y como no, mis niñas campeonas, Pilar, Sandra y Carol saltando y animando sin parar.  Buf, no se como expresar lo que se siente en ese momento, cuando todos tus compañeros están ahí, a esas horas! esperándote a tí. Es una auténtica pasada y de verdad no se cómo agradeceoslo y devolveos tanto cariño.

Y ahora sí que sí, ya casi estoy. Y justo cuando voy a coger la curva de entrada en meta, veo a mi amiga madrileña  Elena,  ahora  y se viene conmigo y a la pobre se le cae todo el bolso en medio y la liamos parda en medio de la curva mientras la gente nos dice de todo jajaja unos le chillan que se aparte, otros le dicen: las gafas! otros me dicen a mi que siga y yo muriéndome de la risa de la escenita que hemos montado ahí en un segundo.

Ya lo veo. Veo el arco de meta y corro todo lo que me dan las piernas, ya cojeando porque he subido todo el Paralelo con el isquio tocado y ya no puedo correr derecha;  espero para chocarle la mano a Alberto y entonces me acuerdo que no está. Y en ese momento lo echo mucho de menos, echo de menos entrar en meta mientras una voz  única me hace una entrada personalizada. A  todos. Hecho de menos llegar a meta y encontrar un amigo. Porque Alberto Montenegro es único y la maratón de Barcelona sin él, no es lo mismo.

Lleguo, oigo el piiiii del chip y me quedo plantada un poco desorientada. Miro  mi dorsal y digo: ala Elenita, que lo hemos logrado. Alegría inmensa.

Y pensé, vaya, esta vez no lloro, soy una pro ya de las maratones jaja. Hasta que un minutos después, aparecieron Reichel y Ana por un lateral y me puse a llorar a moco tendido. Y seguí llorando hasta el puesto de las medallas, donde me volví a encontrar con Luz y me abracé a ella llorando. Los que lo habéis vivido, lo podéis entender. Qué significa llegar a ese momento. Satisfacción, alegría,orgullo pero sobre todo, liberación.

No se cuando volveré a correr la marató de Barcelona, sé que lo haré, pero seguramente no el próximo año. Creo que he cerrado un ciclo con estas tres, y voy a probar otras cosas y otros lugares. Han sido 3 experiencias muy diferentes pero las tres maravillosas. Cada una será recordada por un motivo especial, y esta sin duda, será por ser con la que más he disfrutado y he estado todo el tiempo acompañada sin duda. La he hecho con mi amiga Elena, la Helen. A pesar de la debilidad física y ser la que más tiempo me ha costado, de lejos, es paradógicamente, la que más corta se me ha hecho. Pero es que no ha sido una maratón al uso, ha sido otra cosa. Para mí ha sido un minicamino de Santiago, rodeada de gente que quiero y que me quiere y no lo cambio  por correr 42,195m en 3.45h. Ni loca. Algún día entrenaré y cambiaré algunas cosas para hacer algo así, correrla muuuy rápido ;) pero ahora, he sido muy feliz haciéndolo así. Y sobre todo por los recuerdos que me llevo, la energía que me habéis transmitido y que yo la voy a traspasar. Porque todos esos gritos de venga Elena de la gente anónima, no eran para mí, eran para tí, amiga. Ya sabes, hay que hacer ‘hucha’ con los buenos momentos y toda la energía posible para que no falte en ningún momento del camino.

Así que por el momento, damos por cerrada la Triología de Barcelona ;)

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